El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) es una zoonosis aguda grave causada por hantavirus de la familia Hantaviridae, transmitidos principalmente por roedores silvestres. Se caracteriza por un pródromo febril inespecífico seguido de rápida progresión a insuficiencia respiratoria por edema pulmonar no cardiogénico y shock. Presenta una elevada letalidad, que en distintas series alcanza entre 30 % y 50 %, y constituye una emergencia médico-epidemiológica en áreas endémicas de América, incluido el sur de Chile y Argentina, donde predominan virus como Andes y otros linajes relacionados.
| Tipos |
Los hantavirus producen dos grandes síndromes clínicos: el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), propio de las Américas, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), descrita principalmente en Europa y Asia. El SPH se manifiesta con compromiso respiratorio agudo severo y shock, mientras que la FHSR se asocia a fiebre, hemorragias y falla renal. En Chile y otros países de América la forma predominante es el SPH, asociado a exposición ocupacional o recreativa en ambientes rurales con presencia de roedores reservorio infectados. |
| Síntomas |
El cuadro clínico se inicia con una fase prodrómica de 3 a 5 días de duración, con fiebre, cefalea, mialgias intensas, malestar, náuseas, vómitos, dolor abdominal y, a veces, diarrea. Posteriormente se instala bruscamente una fase cardiopulmonar caracterizada por tos, disnea progresiva, taquipnea, hipoxemia y signos de edema pulmonar, que pueden evolucionar rápidamente a shock, hipotensión y falla multiorgánica. Los pacientes suelen requerir manejo en UCI y ventilación mecánica. En la fase de convalecencia, quienes sobreviven experimentan mejoría gradual de la función respiratoria, aunque la recuperación completa puede tardar varias semanas. |
| Causas |
La infección es causada por distintos hantavirus que utilizan a roedores silvestres como reservorios naturales. El contagio ocurre principalmente por inhalación de aerosoles generados a partir de orina, heces o saliva de roedores infectados presentes en graneros, bodegas, viviendas rurales, bodegas de alimentos o refugios de montaña. La transmisión persona a persona es muy rara y se ha documentado principalmente con el virus Andes en brotes específicos. Las actividades de riesgo incluyen limpiar lugares cerrados infestados por roedores, manipular leña o forraje contaminado y dormir en viviendas o refugios sin adecuada ventilación. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica de un cuadro febril agudo que progresa rápidamente a insuficiencia respiratoria, especialmente en pacientes con antecedente de exposición a roedores o a ambientes rurales endémicos. Se confirma mediante detección de anticuerpos IgM e IgG específicos por ELISA o inmunofluorescencia, o por PCR para hantavirus en sangre. Los exámenes muestran hemoconcentración, trombocitopenia y alteraciones de la función renal y hepática. Las imágenes de tórax evidencian edema pulmonar difuso y patrón de distrés respiratorio agudo. El diagnóstico diferencial incluye otras causas de neumonía grave, sepsis y síndrome de distrés respiratorio del adulto. |
| Tratamiento |
No existe un antiviral específico ampliamente probado para el SPH, por lo que el manejo es fundamentalmente de soporte intensivo. Se recomienda hospitalización precoz en centros con capacidad de cuidados críticos, monitorización hemodinámica estrecha, oxigenoterapia de alto flujo y, en muchos casos, ventilación mecánica. El manejo incluye reposición cuidadosa de fluidos, vasopresores en caso de shock y corrección de trastornos hidroelectrolíticos y ácido-base. En algunos centros se ha utilizado oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en casos extremos. Se ha estudiado ribavirina en otras formas de hantavirosis, pero su eficacia en SPH es limitada y su uso debe individualizarse. |
| Complicaciones |
Las principales complicaciones son el síndrome de distrés respiratorio agudo, el shock circulatorio y la falla multiorgánica, que explican la elevada mortalidad del síndrome. Pueden observarse arritmias, miocarditis, insuficiencia renal aguda y coagulopatía. La muerte suele ocurrir por colapso cardiopulmonar refractorio en la fase aguda. En los sobrevivientes, la función pulmonar puede permanecer transitoriamente disminuida, aunque la mayoría experimenta recuperación gradual con el tiempo. |
| Prevención | La prevención se basa en evitar la exposición a roedores y sus excretas. Se recomienda sellar viviendas y bodegas para impedir el ingreso de roedores, almacenar alimentos en recipientes cerrados, ventilar y humedecer previamente los espacios cerrados antes de limpiar, y utilizar guantes, mascarilla y paños húmedos o desinfectantes en vez de barrer o aspirar, para reducir la aerosolización de partículas. En zonas rurales o de camping se aconseja no dormir directamente sobre el suelo, mantener la basura cerrada y evitar manipular nidos o cadáveres de roedores sin protección. No existe vacuna ampliamente disponible, por lo que la educación y el control de roedores son pilares de la prevención. |
| Conclusión | El síndrome pulmonar por hantavirus es una infección viral zoonótica poco frecuente pero altamente letal, que progresa desde un pródromo inespecífico a insuficiencia respiratoria y shock en pocos días. El reconocimiento temprano del vínculo con la exposición a roedores, la referencia oportuna a unidades de cuidados intensivos y el soporte cardiopulmonar agresivo son determinantes para mejorar la supervivencia. Las medidas de control de roedores y la limpieza segura de ambientes infestados siguen siendo la estrategia más efectiva para reducir nuevos casos. Fuentes: CDC, secciones "Clinical overview" y "About" sobre hantavirus y hantavirus pulmonary syndrome; documentos técnicos de salud pública de EE. UU. y series de casos publicadas en MMWR sobre SPH en Chile y otras zonas endémicas. |
