Taquicardia paroxística

La taquicardia paroxística consiste en episodios repentinos de ritmo cardíaco acelerado (por encima de 150 lpm), que inician y terminan de manera abrupta. Puede ser supraventricular o ventricular, generando palpitaciones y malestar.

Tipos

– **Supraventricular (TSV):** Involucra el nodo AV (AVNRT, AVRT) o el tejido auricular.

– **Ventricular:** Se origina en los ventrículos, con mayor riesgo hemodinámico.

– **Paroxística:** Alude a su carácter intermitente y súbito.

Síntomas

Reentrada en el nodo AV, vías accesorias (Wolff-Parkinson-White), extrasístoles desencadenantes. El estrés, el consumo excesivo de cafeína, las drogas y factores electrolíticos pueden precipitarla.

Causas

Palpitaciones súbitas, disnea, mareos y, en casos extremos, hipotensión o dolor torácico. La duración del episodio oscila de segundos a horas.

Diagnóstico

Se confirma con ECG durante el episodio (frecuencia elevada y morfología que indica origen supraventricular o ventricular). El Holter 24 horas o grabadores de eventos detectan episodios esporádicos.

Tratamiento

Maniobras vagales (Valsalva), fármacos IV (adenosina, betabloqueantes) o, si hay inestabilidad, cardioversión eléctrica. La ablación por radiofrecuencia puede ser curativa en TSV recurrentes.

Complicaciones

Deterioro hemodinámico, insuficiencia cardiaca aguda o shock si la frecuencia es muy elevada y sostenida. La recurrencia frecuente impacta la calidad de vida.

Prevención

Evitar estimulantes (cafeína, alcohol), controlar el estrés, corregir desequilibrios electrolíticos y valorar ablación en casos refractarios.

Conclusión La taquicardia paroxística, al ser súbita y potencialmente sintomática, requiere un diagnóstico oportuno y un plan de acción (maniobras vagales, fármacos, ablación) para prevenir complicaciones.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS).
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