La toxoplasmosis es una infección parasitaria causada por el protozoo intracelular obligado Toxoplasma gondii. En personas inmunocompetentes suele cursar de forma asintomática o con un cuadro leve seudogripal con linfadenopatías cervicales. Sin embargo, puede provocar enfermedad grave en fetos cuando la infección se adquiere durante el embarazo (toxoplasmosis congénita) y en personas inmunodeprimidas, en quienes es una causa importante de encefalitis y lesiones cerebrales focales. El parásito tiene un ciclo complejo que involucra felinos como hospedadores definitivos y numerosos huéspedes intermediarios, incluidos humanos y animales de consumo.
| Tipos |
Se describen varias formas clínicas principales. La toxoplasmosis adquirida en el huésped inmunocompetente se manifiesta típicamente por linfadenopatía y síntomas sistémicos leves o es asintomática. La toxoplasmosis congénita ocurre cuando la madre adquiere la infección durante el embarazo y puede causar hidrocefalia, calcificaciones intracraneales y coriorretinitis. La toxoplasmosis ocular puede presentarse como retinocoroiditis recurrente, con disminución de la visión y escotomas. En pacientes con infección por VIH u otras inmunodeficiencias, la toxoplasmosis cerebral se manifiesta como encefalitis con lesiones focales, convulsiones y déficit neurológico. |
| Síntomas |
En la mayoría de los adultos inmunocompetentes, la infección primaria es asintomática o causa fiebre baja, malestar general, fatiga, mialgias y linfadenopatía cervical o generalizada. En la toxoplasmosis congénita, el recién nacido puede ser asintomático al nacer pero desarrollar posteriormente retraso psicomotor, convulsiones, hipoacusia y coriorretinitis. La toxoplasmosis ocular produce visión borrosa, dolor ocular y lesiones retinianas que pueden dejar cicatrices. En personas inmunodeprimidas, la encefalitis por Toxoplasma se presenta con cefalea, fiebre, convulsiones, focalidad neurológica y signos de hipertensión endocraneana, con riesgo elevado de mortalidad si no se trata. |
| Causas |
La transmisión ocurre principalmente por ingestión de quistes tisulares presentes en carne cruda o poco cocida (especialmente cerdo, cordero o vacuno) o por ingestión de ooquistes esporulados liberados en las heces de gatos infectados, que contaminan suelo, agua o alimentos. La infección congénita se produce por transmisión transplacentaria cuando la madre adquiere una infección aguda durante el embarazo. También se ha descrito transmisión por transfusión sanguínea u órganos trasplantados. El riesgo de enfermedad grave es mayor en fetos, recién nacidos y personas con inmunodeficiencia celular, como quienes viven con VIH con CD4 bajo o reciben tratamientos inmunosupresores intensivos. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en la combinación de hallazgos clínicos y pruebas de laboratorio. Las pruebas serológicas para anticuerpos IgM e IgG anti-Toxoplasma, junto con la determinación de avidez de IgG, permiten diferenciar infección reciente de infección antigua, lo que es crítico en el embarazo. En casos de sospecha de toxoplasmosis congénita o cerebral se utilizan técnicas de PCR en líquido amniótico, sangre o líquido cefalorraquídeo. La neuroimagen (TAC o RM) en pacientes inmunodeprimidos muestra lesiones cerebrales focales, a menudo múltiples, que mejoran con tratamiento específico. En toxoplasmosis ocular, el diagnóstico se apoya en el examen de fondo de ojo y, en ocasiones, en pruebas intraoculares. |
| Tratamiento |
El tratamiento estándar de la toxoplasmosis grave o sintomática se basa en la combinación de pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico (leucovorina). En la encefalitis por Toxoplasma en pacientes con VIH se usan dosis de carga seguidas de terapia de inducción durante al menos 6 semanas y luego tratamiento de mantenimiento hasta lograr recuperación inmunológica. En el embarazo, la elección del esquema depende del momento de la infección: la espiramicina se utiliza ampliamente en el primer trimestre para reducir la transmisión fetal, mientras que la combinación pirimetamina–sulfadiazina–ácido folínico se emplea después de la semana 18 o cuando se confirma infección fetal. En la toxoplasmosis congénita se recomienda terapia prolongada durante varios meses bajo supervisión especializada. |
| Complicaciones |
Las complicaciones incluyen secuelas neurológicas y visuales permanentes en niños con toxoplasmosis congénita, como retraso del desarrollo, epilepsia y pérdida de visión por coriorretinitis cicatricial. En pacientes con inmunodeficiencia, la encefalitis puede conducir a coma y muerte si no se trata en forma adecuada. La toxoplasmosis ocular recurrente puede generar daño retiniano progresivo y discapacidad visual. Algunos fármacos empleados, como la pirimetamina, pueden producir mielosupresión, por lo que se requiere monitorizar hemogramas y utilizar ácido folínico para reducir la toxicidad hematológica. |
| Prevención | Las medidas preventivas se centran en evitar la ingestión de quistes y ooquistes. Se recomienda cocinar completamente las carnes, lavar cuidadosamente frutas y verduras, utilizar guantes al trabajar con tierra o arena potencialmente contaminada y evitar que las mujeres embarazadas manipulen cajas de arena de gatos. Los propietarios de gatos deben desechar las heces diariamente antes de que los ooquistes se vuelvan infectantes y mantener a los animales dentro del hogar para reducir la caza de presas infectadas. En personas con VIH y recuentos de CD4 bajos se indica profilaxis primaria frente a toxoplasmosis con trimetoprim-sulfametoxazol en esquemas recomendados en guías de manejo. |
| Conclusión | La toxoplasmosis es una zoonosis muy extendida, usualmente benigna en personas sanas pero potencialmente devastadora en el contexto de embarazo e inmunodepresión. El diagnóstico serológico y molecular oportuno, junto con el tratamiento adecuado basado en pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico, permite reducir la morbimortalidad y las secuelas neurológicas y oculares. La educación sanitaria sobre manipulación de alimentos y contacto con gatos es fundamental para prevenir nuevas infecciones. Fuentes: CDC, secciones "About", "Causes" y "Clinical care" de toxoplasmosis; guías terapéuticas actualizadas para toxoplasmosis cerebral y congénita (NIH/CDC/HIV.gov, Johns Hopkins ABX Guide y manuales clínicos recientes sobre toxoplasmosis neonatal). |
