Trastornos cardiovasculares originados en el periodo perinatal

Los trastornos cardiovasculares originados en el periodo perinatal comprenden un conjunto de alteraciones que afectan el sistema circulatorio del recién nacido, incluyendo la transición de la circulación fetal a la neonatal y la adaptación cardiovascular en las primeras semanas de vida. Estos problemas pueden involucrar la persistencia de canales fetales como el conducto arterioso o el foramen oval, la disfunción del miocardio (miocardiopatías), la hipertensión pulmonar persistente y las arritmias neonatales, entre otros. El periodo perinatal es crítico para el desarrollo cardíaco, puesto que el bebé debe acomodarse rápidamente a la vida extrauterina, con cambios en la resistencia vascular sistémica y pulmonar. Cualquier alteración en estos procesos puede conducir a insuficiencia cardíaca, hipoxemia, inestabilidad hemodinámica y, en casos graves, la muerte neonatal. La detección temprana y el manejo especializado en unidades neonatales y cardiológicas son fundamentales para reducir la morbimortalidad asociada.

Tipos

Entre los trastornos cardiovasculares perinatales destacan la hipertensión pulmonar persistente del recién nacido (HPP), que se caracteriza por una elevada resistencia vascular pulmonar que impide el intercambio gaseoso adecuado, y las arritmias neonatales, como la taquicardia supraventricular o las bradiarritmias. También se incluyen las miocardiopatías neonatales, ya sean de origen genético, infeccioso o secundarias a asfixia perinatal, así como la persistencia de canales fetales como el ductus arterioso permeable (PCA), que en ocasiones no se cierra de forma espontánea y provoca sobrecarga de volumen en el circuito pulmonar. Cada uno de estos trastornos presenta un cuadro clínico distinto, pero todos comparten el potencial de comprometer la oxigenación y la perfusión tisular.

Síntomas

Las causas de estos trastornos cardiovasculares varían según la patología. La HPP se asocia con la asfixia perinatal, la sepsis, el síndrome de aspiración de meconio o la hipoplasia pulmonar. Las arritmias neonatales pueden derivar de anomalías estructurales, alteraciones electrolíticas, infecciones o mutaciones genéticas. El ductus arterioso permeable se ve favorecido por la prematuridad y la baja producción de prostaglandinas, mientras que las miocardiopatías pueden tener orígenes metabólicos, infecciosos (miocarditis) o genéticos. En muchos casos, intervienen factores multifactoriales, donde la inmadurez neonatal y los antecedentes obstétricos complican la adaptación cardiovascular.

Causas

Los síntomas pueden manifestarse con dificultad respiratoria, cianosis, taquicardia, mala perfusión periférica, retraso en el llenado capilar y alteraciones en la presión arterial. En la HPP, se observa un gradiente de oxígeno muy alto entre preductal y postductal, reflejando el shunt de derecha a izquierda a través de canales fetales. Las arritmias neonatales pueden causar inestabilidad hemodinámica, con picos de frecuencia cardíaca muy elevada o, por el contrario, bradicardias. En la miocardiopatía, el recién nacido presenta signos de insuficiencia cardíaca, como hepatomegalia, edemas o dificultad para alimentarse. El diagnóstico precoz es crucial para evitar la progresión hacia el shock y la hipoxia severa.

Diagnóstico

El diagnóstico de estos trastornos cardiovasculares implica la monitorización continua de la frecuencia cardíaca y la oximetría de pulso, así como la realización de ecocardiografías que evalúan la función sistólica, la presencia de defectos estructurales, la presión en la arteria pulmonar y la permeabilidad del ductus arterioso. El electrocardiograma permite identificar arritmias, hipertrofias ventriculares o signos de isquemia. Las pruebas de laboratorio incluyen el control de gases arteriales, la evaluación de lactato y la determinación de marcadores de infección, mientras que la radiografía de tórax puede mostrar cardiomegalia o alteraciones en la vascularización pulmonar. En algunos casos, la resonancia magnética cardíaca o el cateterismo diagnóstico son útiles para precisar la anatomía y la hemodinámica.

Tratamiento

El tratamiento varía según la patología específica, pero siempre busca estabilizar la función cardiovascular y la oxigenación. En la HPP, se utilizan vasodilatadores pulmonares como el óxido nítrico inhalado y, en ocasiones, soporte extracorpóreo (ECMO) en casos extremos. Las arritmias neonatales pueden requerir fármacos antiarrítmicos como la adenosina o la amiodarona, y en situaciones graves, cardioversión eléctrica. El ductus arterioso permeable puede manejarse con fármacos inhibidores de la síntesis de prostaglandinas (ibuprofeno o indometacina) o, si fracasa, con cierre quirúrgico. Las miocardiopatías exigen un soporte inotrópico, diuréticos y el tratamiento etiológico si se identifica una causa específica. La ventilación mecánica, la monitorización invasiva y la corrección de desequilibrios hidroelectrolíticos son frecuentes en el cuidado intensivo de estos neonatos.

Complicaciones

Los trastornos cardiovasculares perinatales pueden conducir a una serie de complicaciones, como insuficiencia cardíaca refractaria, shock, lesión isquémica en órganos vitales y un mayor riesgo de hemorragia intracraneal en neonatos prematuros. Además, la hipoxia sostenida puede afectar el desarrollo neurológico a largo plazo, generando retrasos en el neurodesarrollo o discapacidades. Algunas condiciones, como la miocardiopatía neonatal, pueden evolucionar a la cronicidad y requerir trasplante cardíaco en la infancia. El pronóstico depende de la rapidez del diagnóstico, la respuesta al tratamiento y la existencia de otras comorbilidades asociadas.

Prevención

La prevención incluye la optimización de los cuidados prenatales para evitar la asfixia perinatal, la identificación de factores de riesgo (hipertensión materna, diabetes, infecciones) y el seguimiento estrecho de embarazos con suspicacia de malformaciones cardíacas. Una vez en la sala de partos, la atención neonatal inmediata y la monitorización de la transición cardiopulmonar pueden detectar de forma temprana signos de inestabilidad. Las maniobras de reanimación adecuadas y la referencia oportuna a unidades de cuidados intensivos neonatales con experiencia en cardiología pediátrica son fundamentales para reducir la incidencia de complicaciones y mejorar la supervivencia. La educación continua del personal de salud y la disponibilidad de ecocardiografías en tiempo real son pilares de la prevención.

Conclusión Estos trastornos comprenden problemas cardiacos que se manifiestan en el recién nacido, a menudo vinculados a factores como la inmadurez del miocardio, asfixia perinatal o anomalías estructurales congénitas no detectadas in utero. Pueden provocar inestabilidad hemodinámica, arritmias y shock. El diagnóstico y manejo oportunos, incluyendo soporte ventilatorio y fármacos inotrópicos, son esenciales para reducir la morbimortalidad.

Fuente: Parravicini E, et al. (2011). "Neonatal cardiovascular disorders" en Seminars in Fetal & Neonatal Medicine.
Reller MD, et al. (2008). "Cardiac conditions in the neonatal period" en Pediatrics.
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