Traumatismo del corazón

Abarca contusiones y heridas en el miocardio o el pericardio producidas por fuerzas externas (golpes, aplastamientos o armas penetrantes), sin clasificarse en una categoría más específica. Puede ser desde una contusión leve hasta roturas ventriculares o pericárdicas que causen hemopericardio y taponamiento. Un ejemplo frecuente de contusión cardíaca es el choque del esternón contra el volante en colisiones de tráfico, que inflige traumatismo directo al corazón. Las heridas penetrantes (armas de fuego/blancas) o la compresión torácica intensa también pueden involucrar el pericardio y el músculo cardíaco, con riesgo de exanguinación interna y arritmias malignas. La atención precoz resulta crucial para contener la inestabilidad hemodinámica.

Tipos

1. Contusión miocárdica: Afecta las capas del músculo, provocando hematomas y posibles alteraciones en el ECG.

2. Laceraciones o perforaciones penetrantes: Comprometen el pericardio y cavidades cardíacas, con hemorragia interna.

3. Taponamiento cardíaco traumático: Sangre en el saco pericárdico que impide el llenado de las cavidades.

4. Pequeñas contusiones subepicárdicas: Manifiestan cambios leves en ECG sin gran repercusión hemodinámica.

Síntomas

Golpes en la región precordial (accidentes de tráfico, deportes de impacto, contusiones torácicas) y heridas por arma blanca o de fuego que perforan el tórax en dirección al corazón. Aplastamientos masivos del tórax también llegan a provocar lesiones en el miocardio. Ciertos traumatismos “penetrantes” en intercostales anteriores pueden atravesar el esternón y afectar el pericardio.

Causas

Según la gravedad, el paciente puede sentir dolor torácico central, palpitaciones o sensación de latidos irregulares. En contusiones relevantes, se han descrito arritmias e hipotensión transitorias. Las roturas con hemopericardio desencadenan taponamiento: pulso paradójico, hipotensión, venas del cuello distendidas, ruidos cardíacos apagados. A veces hay disnea y signos de shock. En penetrantes severas, la inestabilidad hemodinámica es extrema, con riesgo de paro cardiorrespiratorio inmediato.

Diagnóstico

El electrocardiograma detecta arritmias, extrasístoles, cambios en el segmento ST y T. La ecocardiografía (transtorácica o transesofágica) identifica derrame pericárdico y valora la contractilidad. Si el paciente está estable, se puede realizar una tomografía computarizada con contraste para examinar trayectorias de heridas o contusión miocárdica más detalladamente. La radiografía de tórax descarta fracturas esternales o grandes derrames. Los niveles de troponina pueden elevarse en contusiones considerables.

Tratamiento

El abordaje inicial es mantener al paciente monitorizado, controlando signos vitales y ritmo cardíaco. En contusiones leves, suele bastar con observación y control de dolor. El taponamiento cardiaco exige drenaje pericárdico de urgencia —pericardiocentesis— o toracotomía si hay sangrado masivo. Las laceraciones penetrantes requieren reparación quirúrgica (esternotomía y sutura cardíaca) para evitar fugas de sangre incontrolable. La reposición de líquidos y sangre se realiza según los parámetros hemodinámicos. El tratamiento de las arritmias dependerá del tipo y la repercusión hemodinámica.

Complicaciones

El taponamiento es la más inmediata y letal, comprimiendo al corazón. Otras arritmias como fibrilación ventricular pueden sobrevenir, desencadenando paro cardíaco. Sangrados subagudos en pericardio generan hemopericardio con shock hipotensivo tardío. La infección del saco pericárdico (periocarditis purulenta) aparece si la herida está contaminada. Incluso contusiones menores podrían inducir disfunción ventricular transitoria o alteraciones en la conducción eléctrica.

Prevención

Los sistemas de retención en vehículos (cinturones, airbags) reducen choques del tórax con el volante. En deportes de impacto (hockey, béisbol), es fundamental la protección adecuada de la zona precordial. La prevención de violencia con armas punzantes y la seguridad en entornos bélicos también disminuyen el riesgo de heridas penetrantes en el corazón. La formación en primeros auxilios permite que, ante un traumatismo cardiaco, se identifique rápidamente la posible gravedad.

Conclusión El traumatismo del corazón comprende un espectro de lesiones que van de la contusión miocárdica leve hasta la rotura de cavidades, potencialmente catastrófica. La valoración clínica y la ecocardiografía precoz son determinantes para tomar medidas inmediatas, como la pericardiocentesis o la cirugía torácica urgente. Ante la alta mortalidad en escenarios graves, la prevención a través de la seguridad vehicular, deportiva y la reducción de agresiones con arma constituye la herramienta clave para minimizar su incidencia y letalidad.

Fuente: OMS
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