Tumor maligno de los senos paranasales

El tumor maligno de los senos paranasales se refiere a neoplasias que surgen en los espacios aéreos que rodean la cavidad nasal (senos maxilares, frontales, etmoidales y esfenoidales). La mayoría de los casos se localizan en el seno maxilar, seguido del etmoidal. Al igual que en otras regiones nasosinusales, estos cánceres pueden pasar inadvertidos hasta estadios avanzados, ya que los síntomas iniciales (obstrucción nasal, secreciones) se confunden con rinitis o sinusitis crónicas. La erosión de estructuras óseas y la proximidad a la órbita, la base de cráneo o la cavidad bucal complican la resección quirúrgica y afectan la calidad de vida.

Tipos

– Carcinoma escamoso: El más común en senos paranasales, con tendencia a invadir estructuras adyacentes.

– Adenocarcinoma: Asociado a la exposición a polvos de madera (sobre todo en etmoides).

– Carcinoma adenoide quístico: Crecimiento lento, pero alta tasa de recurrencia local.

– Esthesioneuroblastoma (neuroblastoma olfatorio): Surge en la mucosa olfatoria (techo nasal).

– Otros: Linfomas, sarcomas, melanomas primarios, con menor incidencia.

Síntomas

La exposición ocupacional a polvos de madera, cuero y solventes químicos es un factor clave para los adenocarcinomas nasosinusales. La irritación crónica, la sinusitis de larga evolución y el tabaquismo también contribuyen al daño mucoso persistente que posibilita la transformación maligna. Aunque se han propuesto factores genéticos y virales, su impacto no está tan claramente establecido como en otras localizaciones.

Causas

Suelen ser unilaterales: obstrucción nasal, rinorrea purulenta o sanguinolenta, epistaxis recurrente, dolor facial localizado, deformidad o hinchazón de la mejilla o la órbita, alteraciones de la visión (si invade la órbita), y cefaleas si se aproxima a la base del cráneo. La erosión ósea puede causar adormecimiento de la mejilla (nervio infraorbitario) o paladar abultado si alcanza el maxilar. En estadios avanzados, puede aparecer proptosis ocular y afectación neurológica.

Diagnóstico

La tomografía computarizada y la resonancia magnética son esenciales para definir la extensión, la afectación ósea y la posible invasión orbitocraneal. La endoscopia nasal (rinoscopia) permite la visualización directa de la lesión y la obtención de biopsias para estudio histológico. En casos específicos, la PET-TC ayuda a identificar metástasis ganglionares o a distancia. El estadiamiento TNM se basa en la profundidad de invasión, la presencia de metástasis cervicales y la afectación de estructuras vitales.

Tratamiento

La cirugía combinada con radioterapia constituye el tratamiento de elección. Puede requerirse una resección craneofacial ampliada (maxilectomía, etmoidectomía) con reparaciones reconstructivas complejas. La radioterapia postoperatoria (o a veces preoperatoria) mejora el control local. La quimioterapia se considera en subtipos específicos (como el carcinoma adenoide quístico) o en estadios avanzados para reducir la masa tumoral. El manejo multidisciplinario es imprescindible dada la complejidad anatómica y la posibilidad de afectación orbitocraneal.

Complicaciones

El crecimiento local puede invadir la órbita (alterando la visión, produciendo proptosis), la base de cráneo (riesgo de meningitis o absceso cerebral) y la cavidad oral. La cirugía craneofacial a menudo ocasiona secuelas estéticas y funcionales (dificultad para masticar, hablar, respirar). La radioterapia puede dañar tejidos vecinos, causar osteoradionecrosis y efectos secundarios neurológicos. La recidiva local es frecuente, y la diseminación metastásica, aunque menos habitual, también se presenta.

Prevención

La prevención se orienta al uso de protección respiratoria en entornos laborales (exposición a serrín, disolventes), al abandono del tabaquismo y al control de sinusitis crónicas. Las vigilancias médicas con endoscopia nasal en individuos de riesgo (trabajadores de la industria maderera) posibilitan la detección precoz de lesiones. Así, la intervención temprana reduce el riesgo de crecimiento invasivo y complicaciones graves.

Conclusión Los tumores malignos de los senos paranasales suelen ser carcinomas escamosos, adenocarcinomas o estesioneuroblastomas. Se presentan con obstrucción nasal, epistaxis, dolor facial y, en ocasiones, deformidades faciales o proptosis ocular. El diagnóstico requiere endoscopia nasal, tomografía, resonancia y biopsia. El tratamiento combina la cirugía (frecuentemente extensa), radioterapia y, en algunos casos, quimioterapia. La localización anatómica compleja dificulta la resección, por lo que el pronóstico depende del estadio y la posibilidad de lograr márgenes quirúrgicos libres de tumor.

Referencia:
UpToDate. (2023). Paranasal Sinus Tumors. Recuperado de https://www.uptodate.com/

Fuente 1:
American Academy of Otolaryngology. (2022). Sinus and Nasal Cavity Cancers. Recuperado de https://www.entnet.org/
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