Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que ataca el sistema inmunológico humano, debilitando la capacidad del cuerpo para combatir infecciones y enfermedades. La infección por VIH puede llevar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que es la etapa más avanzada de la infección y se caracteriza por la aparición de ciertas infecciones oportunistas y tumores. El VIH se transmite a través de fluidos corporales, como sangre, semen y fluidos vaginales.

Tipos

Existen dos tipos principales de VIH:

 

VIH-1: El tipo más común, responsable de la mayoría de los casos de VIH en todo el mundo.

VIH-2: Menos común, más prevalente en ciertas partes de África, y generalmente asociado con una progresión más lenta de la enfermedad.

Síntomas

Los síntomas de la infección por VIH pueden variar, y muchas personas no presentan síntomas durante años. Sin embargo, los síntomas iniciales pueden incluir:

 

Fiebre

Fatiga

Dolores musculares

Inflamación de ganglios linfáticos

En etapas más avanzadas (SIDA), pueden aparecer infecciones oportunistas y ciertos cánceres.

Causas

La infección por VIH se produce por la exposición a fluidos corporales de una persona infectada, a través de:

 

Relaciones sexuales desprotegidas: Sin el uso de preservativos.

Compartición de agujas: Entre usuarios de drogas intravenosas.

Transfusiones de sangre: Con sangre contaminada (menos común en países donde la sangre es cuidadosamente analizada).

De madre a hijo: Durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Diagnóstico

El diagnóstico de VIH incluye:

 

Pruebas de anticuerpos: Para detectar la presencia de anticuerpos contra el VIH en la sangre.

Pruebas de carga viral: Para medir la cantidad de virus presente en el cuerpo.

Exámenes físicos: Evaluación de síntomas y antecedentes médicos.

Tratamiento

No hay cura para el VIH, pero se puede controlar con:

 

Terapia antirretroviral (TAR): Medicamentos que ayudan a reducir la carga viral y mantener el sistema inmunológico.

Monitoreo regular: Para evaluar la salud y ajustar el tratamiento según sea necesario.

Complicaciones

Las complicaciones del VIH pueden incluir:

 

SIDA: Etapa avanzada de la infección, con riesgo de infecciones oportunistas y ciertos tipos de cáncer.

Infecciones secundarias: Que pueden ser mortales si no se tratan adecuadamente.

Problemas de salud mental: A menudo relacionados con el estigma y la carga de la enfermedad.

Prevención

La prevención del VIH incluye:

 

Uso de preservativos: Para protegerse durante las relaciones sexuales.

PrEP: Profilaxis previa a la exposición, un medicamento que puede prevenir la infección en personas de alto riesgo.

Educación: Concienciar sobre la transmisión del VIH y promover prácticas sexuales seguras.

Conclusión El VIH es un retrovirus que ataca el sistema inmunitario, destruyendo linfocitos CD4 y conduciendo progresivamente al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La transmisión ocurre por vía sexual, sanguínea o vertical (madre a hijo). Inicialmente puede cursar con un cuadro seudogripal, seguido de un periodo asintomático que puede durar años. Sin tratamiento, evoluciona a inmunodeficiencia severa, con infecciones oportunistas y neoplasias. El diagnóstico se realiza con pruebas serológicas (ELISA, Western Blot) y detección de ARN viral. El tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) mejora la esperanza y calidad de vida, reduciendo la carga viral. La prevención incluye el uso de preservativos, el control de sangre donada y la profilaxis en embarazadas infectadas.

Referencia:
UpToDate. (2023). HIV Infection and AIDS. Recuperado de https://www.uptodate.com/

Fuente 1:
World Health Organization. (2022). HIV/AIDS Overview. Recuperado de https://www.who.int/
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