El Alzheimer es un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y las
habilidades de pensamiento y, finalmente, la capacidad de llevar a cabo las tareas más
simples. En la mayoría de las personas con Alzheimer, los síntomas aparecen por primera
vez en etapas tardías de la vida.
La demencia es la pérdida del funcionamiento cognitivo (pensar, recordar y razonar) y de
las habilidades conductuales hasta tal punto que interfiere con la vida y las actividades
diarias de una persona.
El Alzheimer es una de las formas más comunes de demencia y no existe una causa única,
dado que su aparición está influenciada por una combinación de factores genéticos,
ambientales y de estilo de vida que aumentan las probabilidades de desarrollar la
enfermedad, como hábitos cotidianos y condiciones de salud, como el sedentarismo, la
mala alimentación o enfermedades crónicas como la hipertensión, pueden influir
directamente en la salud cerebral. Además, los avances científicos han demostrado que,
ya en la mediana edad, el cerebro puede sufrir daños a largo plazo si no se cuidan
aspectos esenciales como la actividad física o la estimulación mental.
Publicaciones de Alzheimer’s Disease International (ADI), en su informe global de 2023
«Reducción del riesgo de demencia: nunca es demasiado temprano, nunca es demasiado
tarde», ofrece ejemplos concretos de cómo se puede reducir el riesgo en distintas partes
del mundo, dando esperanza tanto a individuos como a gobiernos en la lucha contra esta
enfermedad.
Un estudio publicado por The Lancet ha revelado que el 45% de los casos de demencia
podrían prevenirse o retrasarse, con un aumento del 5% en comparación con los
resultados obtenidos en 2020. La investigación, que también identificó dos nuevos
factores de riesgo: la pérdida de visión y los niveles elevados de colesterol LDL, eleva el
número total de factores de riesgo asociados a la demencia a 14.
![]()


