Aditivos en alimentos ultraprocesados y microbiota intestinal (Parte I)

Emulsionantes que degradan la mucosa, colorantes metabolizados por bacterias comensales en metabolitos proinflamatorios, edulcorantes artificiales que inducen disbiosis y nanopartículas que alteran la función de las células caliciformes. Los aditivos presentes en alimentos ultraprocesados actúan por distintas vías, pero convergen en un mismo desenlace: el desequilibrio de la microbiota intestinal y el deterioro de la barrera epitelial que protege al huésped de la inflamación crónica.
Estos son los resultados de una revisión crítica publicada en la revista Nutrients por un equipo de investigación de la Universidade Estadual Paulista "Júlio de Mesquita Filho", la Universidade Estadual de Campinas, ambas en Brasil, y la Universidad de Aalborg, en Dinamarca. El trabajo analizó los mecanismos mediante los cuales los aditivos presentes en los alimentos ultraprocesados modifican la composición y la función de la microbiota intestinal, así como la manera en que este desequilibrio puede favorecer el desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa crónica inespecífica.
La relación entre aditivos y crecimiento bacteriano
El consumo habitual de alimentos ultraprocesados se asocia a alteraciones consistentes de la microbiota intestinal, como reducción de bacterias productoras de butirato (por ejemplo, Faecalibacterium prausnitzii), aumento de patógenos oportunistas y disminución de la producción de ácidos grasos de cadena corta, metabolitos esenciales para la integridad de la barrera epitelial. Este desequilibrio facilita la translocación de lipopolisacáridos bacterianos al torrente sanguíneo, lo que activa vías inflamatorias como el factor nuclear kappa beta (NF-κB) y aumenta la cantidad de citocinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la interleucina 6 (IL-6), mecanismos centrales en la fisiopatología de las enfermedades inflamatorias intestinales.
Los emulsionantes se encuentran entre los aditivos más estudiados. La carboximetilcelulosa y el polisorbato 80, presentes en margarinas, panes industriales y postres empaquetados, favorecen la adherencia bacteriana al epitelio intestinal, reducen especies protectoras como Faecalibacterium prausnitzii y Ruminococcus, y aumentan las Pseudomonadota proinflamatorias. Además, el polisorbato 80 puede facilitar la translocación de Escherichia coli a través de las células M y las placas de Peyer, lo que compromete la integridad de la barrera intestinal.
Los colorantes sintéticos del grupo azo, como el Rojo 40 y el Amarillo 6, presentes en refrescos y productos industrializados, son metabolizados por bacterias comensales, como Bacteroides ovatus y Enterococcus faecalis, en metabolitos que activan los linfocitos CD4+ a través del eje de la interleucina 23 (IL-23), lo que induce colitis en modelos animales con susceptibilidad genética.
Los edulcorantes artificiales, como la sacarina, la sucralosa y el aspartamo, alteran la tolerancia a la glucosa mediante disbiosis y elevan los marcadores inflamatorios como TNF-α y la IL-6. La maltodextrina, por su parte, reduce la expresión de la mucina 2, proteína esencial para la formación de la capa de moco, lo que aumenta la adhesión de bacterias patógenas al epitelio.
El dióxido de titanio, utilizado como agente blanqueador, compromete la función de las células caliciformes e induce la expresión de especies reactivas de oxígeno, con potencial genotóxico en caso de exposición prolongada.
Para orientar al paciente en la práctica, el equipo de investigación utilizó el sistema NOVA, que clasifica los alimentos en cuatro grupos, según el grado de procesamiento industrial.
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Fuente: Medscape agosto 2026.

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