· La transfusión de sangre y hemoderivados salva millones de vidas cada año.
· La salud es un derecho humano; todos deben tener acceso a transfusiones de sangre seguras, cuándo y dónde las necesiten.
· Se necesitan donaciones de sangre regulares en todo el mundo para garantizar que todas las personas y comunidades tengan acceso a suministros asequibles y oportunos de sangre y productos sanguíneos seguros y de calidad asegurada.
· Todas las personas que pueden donar sangre deben considerar convertirse en donantes voluntarios y no remunerados habituales, para garantizar que todos los países cuenten con suministros de sangre adecuados.
· La salud de los donantes y la calidad de la atención de los donantes es fundamental, ya que garantiza la seguridad y el bienestar de los donantes de sangre y aumenta el compromiso con las donaciones habituales.
· El acceso a una sangre segura y un producto sanguíneo es una parte integral de la cobertura de salud universal y un componente clave de los sistemas de salud eficaces.
· La sangre y los hemoderivados son esenciales para: El manejo adecuado de las mujeres que sufren de sangrado asociado con el embarazo y el parto;
· Niños que sufren de anemia severa debido a la malaria y la desnutrición.
· Pacientes con trastornos de la sangre y la médula ósea, trastornos hereditarios de la hemoglobina y afecciones de inmunodeficiencia;
· Víctimas de traumas, emergencias, desastres y accidentes.
· Pacientes sometidos a procedimientos médicos y quirúrgicos avanzados.
Aunque la necesidad de sangre y productos sanguíneos es universal, existe una marcada diferencia en el nivel de acceso a sangre segura y productos sanguíneos entre los países y dentro de éstos.
Los servicios de sangre enfrentan el desafío de tener sangre y productos sanguíneos suficientes y disponibles, al mismo tiempo que deben asegurar su calidad y seguridad.
Los gobiernos, las autoridades sanitarias nacionales y los servicios nacionales de sangre deben proporcionar recursos adecuados y poner en marcha sistemas e infraestructuras para aumentar la recolección de sangre de donantes de sangre voluntarios, habituales y no pagados.
También debe brindar atención de calidad a los donantes, promover e implementar el uso clínico apropiado de la sangre y establecer sistemas para la supervisión y vigilancia de toda la cadena de transfusiones de sangre.
La información de los programas de sangre sobre la disponibilidad de sangre, los tipos de donantes, causas principales de indicación y los tipos de pacientes transfundidos debe servir para mantener informada a la población respecto a las necesidades y usos de la sangre y sus componentes. Fuente: OPS.
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