Una investigación realizada entre el ISP (Instituto de Salud Pública) y SENDA (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol), encontró que el 82% de muestras analizadas de ketamina en enero 2026 detectó presencia de adulterantes, principalmente cafeína (68%), MDMA (15%), cocaína (9%), lidocaína (4%) y tramadol (4%). De acuerdo con el informe, estos resultados confirman la existencia de un mercado altamente intervenido y poco predecible.
Además, en promedio las sustancias analizadas solo contenían un 46% de ketamina como parte de su contenido total. Esta variabilidad incrementa la dificultad para anticipar los efectos en las personas y eleva el riesgo de interacciones entre compuestos activos presentes en una misma muestra.
Si bien la prevalencia de consumo de ketamina se mantiene baja, en torno al 0,1% de la población (frente al 0,9% del total de drogas sintéticas), los sistemas de control y salud han registrado un aumento sostenido de incautaciones y de casos de intoxicación asociados a esta sustancia en los últimos años.
Toxicidad urinaria crónica. A diferencia de otros análisis centrados únicamente en la identificación de sustancias, este trabajo integró la caracterización química con una evaluación de riesgo toxicológico, orientada a estimar escenarios de daño potencial para la salud.
Para la evaluación se definieron dos escenarios teóricos de consumo, basados en patrones descritos en la literatura: un escenario conservador (0,5 gramos por día, dos veces a la semana durante 12 meses) y un escenario moderado (1 gramo por día, cuatro veces a la semana durante seis meses), utilizando como referencia la concentración mediana detectada.
Los resultados muestran que, en ambos escenarios, los niveles de exposición estimados se sitúan muy cerca o por sobre rangos donde ya se han observado efectos adversos, lo que indica una ausencia de margen de seguridad y un potencial elevado de riesgo para la salud, incluso en patrones considerados conservadores.
La evaluación se centró en la toxicidad crónica del tracto urinario bajo, al ser el efecto adverso más consistentemente descrito en consumos repetidos de ketamina. Entre los principales efectos asociados se encuentran inflamación persistente de la vejiga, cistitis ulcerativa, daño de la pared vesical, disminución de la capacidad de la vejiga, dolor pélvico crónico y disfunción urinaria, con aumento de urgencia y frecuencia miccional. Fuente: ISP.
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