La OMS reconoce la obesidad como un factor de riesgo para el Alzheimer y estima que 57 millones de personas padecen demencia a nivel global, siendo esta condición la forma más común, ya que es responsable de entre el 60% y el 70% de los casos.
Una investigación considerada la primera en su tipo y presentada en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA), evaluó el impacto de la obesidad en los biomarcadores sanguíneos (BBM) del Alzheimer. Estos biomarcadores son sustancias medibles en la sangre, que permiten identificar procesos biológicos normales y patológicos. En el caso del Alzheimer, pueden indicar daños cerebrales, acumulación de proteínas como beta amiloide o tau, relacionadas con la enfermedad, así como señales de inflamación.
Los autores analizaron los datos clínicos de cinco años de 407 pacientes que participan en la Iniciativa de Neuroimagen para la Enfermedad de Alzheimer en los EE.UU. Los registros incluyeron resultados de estudios PET (tomografía por emisión de positrones), que muestran la acumulación de la proteína beta amiloide en el cerebro, un rasgo característico del Alzheimer. Paralelamente, mediante seis pruebas comerciales ampliamente validadas, los especialistas evaluaron muestras de plasma para identificar BBM vinculados con la enfermedad, incluidos los niveles de pTau217 (utilizado en el diagnóstico y seguimiento del Alzheimer); la cadena ligera de neurofilamentos (NfL), un fragmento proteico liberado por neuronas dañadas; y la proteína plasmática GFAP, proveniente de las células protectoras del cerebro (astrocitos), cuyas variaciones permiten detectar inflamación, daño o activación anormal del sistema nervioso central.
El equipo realizó análisis estadístico para examinar la relación entre los valores de masa corporal e índice de masa corporal de los pacientes con los biomarcadores estudiados. Posteriormente, a lo largo de cinco años, evaluaron la interacción entre la obesidad y los niveles de BBM en sangre, lo que permitió identificar diferentes tasas de cambio entre quienes presentaban obesidad y quienes mantenían un peso saludable. Para confirmar que los biomarcadores sanguíneos reflejaban daño cerebral real, los investigadores validaron los resultados utilizando las tomografías PET.
Los hallazgos mostraron que, en personas con obesidad, los niveles de BBM asociados al Alzheimer aumentaron hasta 95% más rápido que en los pacientes con peso saludable. Además, la obesidad se asoció con un aumento 24% más rápido en el NfL plasmático y con una acumulación 3.7% mayor de proteína amiloide.
![]()


