Un estudio publicado en Arthritis Care & Research el 24 de noviembre de 2024, muestra que el uso de paracetamol o acetaminofén, comúnmente utilizado para tratar dolores crónicos como osteoartritis, podría estar asociado a un mayor riesgo de hemorragia por úlcera péptica, úlceras pépticas no complicadas, hemorragia gastrointestinal inferior, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica. El equipo analizó datos de 180.483 personas de 65 y más años de edad que recibieron paracetamol repetidamente (dos o más recetas en seis meses) entre 1998 y 2018, comparándolos con 402.478 personas de la misma edad que no recibieron este tratamiento regularmente.
Los autores concluyen que, a pesar de su seguridad percibida, el paracetamol se asocia con varias complicaciones graves. Dada su mínima eficacia analgésica, el uso de paracetamol como analgésico oral de primera línea para afecciones a largo plazo en personas mayores requiere una consideración cuidadosa. El paracetamol es un analgésico relativamente débil, pero en gran medida debido a su seguridad percibida, se ha recomendado como analgésico oral de primera línea, especialmente en personas mayores. Sin embargo, este estudio muestra una incidencia significativa de efectos secundarios en personas mayores, a quienes se les receta acetaminofén repetidamente en el Reino Unido. Aunque la incidencia puede ser menor, el perfil de efectos secundarios se alinea con el de los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los inhibidores de la COX-2, lo que refleja el efecto inhibidor de la COX del acetaminofén, ahora reconocido. Estos hallazgos respaldan la reconsideración del acetaminofén como analgésico oral por parte de los equipos que elaboran guías que actualmente recomiendan su uso repetido para afecciones a largo plazo como la osteoartritis. Sin embargo, estudios recientes plantean preocupaciones de que el acetaminofén puede no ser tan seguro como se pensaba. El paracetamol puede causar efectos secundarios dependientes de la COX análogos a los de los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). El National Institute for Health and Care Excellence (NICE) del Reino Unido destacó esta preocupación por la seguridad del paracetamol en la guía actualizada de 2014 sobre el tratamiento de la osteoartritis y ya no recomienda el paracetamol como tratamiento regular en la actualización de 2022. Esto basado tanto con su beneficio no clínicamente significativo, que se había confirmado previamente en un metaanálisis (MA) y MA en red, como en sus posibles daños. Un estudio anterior que utilizó la puntuación de propensión, en el que los investigadores compararon los perfiles de seguridad de los AINE tópicos con el paracetamol y los AINE orales en personas con artrosis de rodilla o cadera, reveló que los AINE tópicos exhibían un mejor perfil de seguridad en comparación con el paracetamol o los AINE orales.
Este hallazgo podría tener implicaciones en guías médicas que tradicionalmente han priorizado este medicamento como opción segura en mayores de 65 años. Por ello, los investigadores llaman a evaluar riesgos y beneficios antes de recetar paracetamol de forma prolongada, especialmente en pacientes con mayor susceptibilidad a complicaciones relacionadas con su salud.
Se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados, y se recomendó “considerar cuidadosamente” el uso del paracetamol como analgésico principal en personas mayores con afecciones a largo plazo.
Fuente. Jaspreet Kaur et cols. Arthritis Care & Research.
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