La popularidad de los tatuajes ha aumentado drásticamente en las últimas décadas. La tinta de los tatuajes a menudo contiene sustancias químicas cancerígenas, como aminas aromáticas primarias, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales. El proceso de tatuado provoca una respuesta inmunológica que provoca la translocación de la tinta del tatuaje desde el lugar de la inyección. Se ha confirmado la deposición de pigmento del tatuaje en los ganglios linfáticos, pero los efectos a largo plazo sobre la salud siguen sin explorarse.
Este estudio utilizó los registros de la Autoridad Nacional Sueca con cobertura de población completa para investigar la asociación entre la exposición a los tatuajes y el linfoma maligno en general, así como los subtipos de linfoma.
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