TDAH: Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad.

Este trastorno implica conductas que interfieren en la vida familiar, escolar y social, el cual se observa más en niños que en niñas. Sus síntomas de falta de atención, impulsividad e hiperactividad se manifiestan en mayor o menor grado y de manera aislada o combinada y pueden asociarse a otras características o comorbilidades. Se debe contar prontamente con un diagnóstico acertado, realizado por médicos neurólogos o psiquiatras infantiles, logrando una mejor evolución si la intervención se realiza de forma precoz y multidisciplinaria, manteniendo una comunicación fluida y colaborativa entre padres, maestros y terapeutas.

En un 80% las causas pueden ser los genes responsables del crecimiento, migración y conectividad de las regiones cerebrales afectadas, diferentes en aquellas personas que tienen TDAH. En casi un 20% de los casos su causa pueden ser trastornos en el embarazo o durante el parto, como partos prematuros, asfixia neonatal o el consumo de sustancias nocivas como drogas, alcohol o tabaco. En un porcentaje residual, puede deberse a toxinas en el medio ambiente como el plomo.

Características: Desorganización y problemas para establecer prioridades, escasas habilidades para administrar el tiempo, dificultades para concentrarse en una tarea y actividad excesiva o inquietud física y mental.

Cómo ayudar a su hijo o hija. Lo esencial es requerir una intervención multidisciplinaria y una actitud colaborativa entre padres, maestros y profesionales de la salud y tener presente que todos somos únicos y diferentes, respetando los distintos ritmos y estilos de aprendizaje. La familia debe propiciar un ambiente estable donde los hijos se sientan amados, aceptados y respetados. La disciplina positiva refuerza la autoestima de los niños y los ayuda a sentirse seguros.

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