La acaridiasis intestinal es una infección rara causada por la ingestión de huevos de ácaros de la familia Acaridae, presentes en alimentos almacenados como harina, cereales y queso. Afecta principalmente el tracto gastrointestinal, cursando con síntomas leves pero a veces molestos, especialmente en niños y personas con dieta inadecuada. Se considera una parasitosis accidental y poco frecuente en humanos.
| Tipos |
Existen presentaciones: (1) asintomática, detectada por hallazgo de ácaros en heces; (2) sintomática con diarrea leve, dolor abdominal y flatulencia; y (3) en casos raros, con pérdida de peso o molestias digestivas crónicas. No se relaciona con reacciones alérgicas alimentarias, pero puede confundirse con otras parasitosis intestinales. |
| Síntomas |
Los síntomas predominantes incluyen dolor abdominal difuso, episodios intermitentes de diarrea, distensión abdominal y, en ocasiones, náuseas o prurito anal. En general, la evolución es benigna y autolimitada, aunque puede persistir si la fuente de contaminación no es eliminada de la dieta. |
| Causas |
La causa es la ingestión accidental de huevos de ácaros al consumir productos alimenticios contaminados, sobre todo harina vieja, cereales sin sellar y quesos en mal estado. La mala conservación de alimentos y condiciones de almacenamiento inadecuadas favorecen la proliferación de estos artrópodos. |
| Diagnóstico |
Se basa en el examen microscópico de heces, donde se detectan los huevos o ácaros adultos. Es importante diferenciarlo de otras parasitosis y descartar infestaciones mixtas. En casos dudosos, repetir muestras y evaluar historia alimentaria del paciente. |
| Tratamiento |
El tratamiento se centra en la eliminación de la fuente contaminada y la higiene alimentaria. En casos persistentes o sintomáticos, se pueden usar antihelmínticos como albendazol o mebendazol. No suele requerir hospitalización y el pronóstico es excelente con medidas de prevención. |
| Complicaciones |
Las complicaciones son raras, pero incluyen diarrea crónica, malabsorción o infecciones bacterianas secundarias si no se corrige la fuente de contaminación. En niños desnutridos, puede agravar cuadros de déficit nutricional. |
| Prevención | Mantener los alimentos secos y bien sellados, revisar periódicamente la despensa y desechar productos en mal estado. La educación alimentaria y la vigilancia sanitaria son esenciales en comunidades rurales y en zonas de baja higiene alimentaria. |
| Conclusión | La acaridiasis intestinal es una parasitosis benigna y poco frecuente, prevenible mediante buenas prácticas de almacenamiento de alimentos y educación sanitaria. El diagnóstico precoz y el manejo adecuado aseguran recuperación total. Fuentes: Manual de Enfermedades Infecciosas de Washington, CDC, FAO. |
