La asfixia describe la privación parcial o total de oxígeno en el organismo, ya sea por obstrucción de las vías respiratorias (atragantamiento), inmersión (ahogamiento) o exposición a atmósferas deficientes en oxígeno. Conduce a hipoxia tisular y acumulación de dióxido de carbono, provocando alteraciones cerebrales rápidas y colapso cardiorrespiratorio. Las causas van desde ahogamientos en piscinas hasta sofocaciones por compresión cervical o inhalación de gases inertes. La gravedad depende de la duración de la hipoxia y la rapidez de la reanimación. Con tiempo suficiente sin oxigenación, se produce daño cerebral irreversible o la muerte.
| Tipos |
1. Atragantamiento por objetos o alimentos que bloquean la tráquea. 2. Sumersión o ahogamiento en agua, con cierre de la glotis y posterior colapso. 3. Estrangulación (forzada) o compresión accidental del cuello. 4. Inhalación de atmósferas carentes de oxígeno (espacios confinados, pozos). |
| Síntomas |
En atragantamientos, ingestión de comida mal masticada, objetos pequeños en niños. Sumersión accidental en playas, ríos, piscinas sin supervisión. Estrangulaciones homicidas, suicidas o eventos eróticos fallidos. Labores en silos, tanques o minas donde el oxígeno se agota o se desplaza por gases. No saber nadar, pánico en agua profunda y falta de cercado en zonas acuáticas infantiles incrementan el riesgo. |
| Causas |
La asfixia temprana cursa con disnea aguda, cianosis, ansiedad y lucha por respirar. Si es obstructiva, el paciente puede llevarse las manos al cuello, presentar sibilancias o ser incapaz de emitir sonidos. La fase avanzada presenta pérdida de consciencia, arritmias, convulsiones y midriasis. En ahogamientos, edema pulmonar y apnea. El cerebro sin oxígeno se daña en 4-6 minutos, emergiendo secuelas neurológicas permanentes si la reanimación se retrasa. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico clínico es evidente ante la obstrucción de vía aérea, la inmersión previa o un entorno confinado sin aire. Se evalúa la permeabilidad de la vía respiratoria (cuerpos extraños, restos alimenticios) y la frecuencia respiratoria o ausencia de respiración. La gasometría arterial manifiesta hipoxemia profunda y acidosis. Si se logra restablecer signos vitales, una resonancia cerebral evalúa daños anóxicos tardíos. La historia del suceso (tiempo sin respiración) guía el pronóstico. |
| Tratamiento |
El primer paso es liberar la vía aérea (maniobra de Heimlich en atragantamientos o retirar objetos visibles). Iniciar RCP (reanimación cardiopulmonar) con énfasis en compresiones torácicas y ventilaciones efectivas. En ahogamiento, rescatar a la víctima de forma segura y aplicar ventilaciones, extrayendo agua de vías superiores si es factible. Uso de oxígeno suplementario o intubación endotraqueal en emergencias graves. Llevar al paciente a la UCI para monitoreo neurológico, corrección de acidosis y prevención de disfunción multiorgánica. |
| Complicaciones |
La anoxia cerebral, si prolongada, conduce a lesiones encefálicas irreversibles, estado vegetativo o muerte. El síndrome posahogamiento engloba edema pulmonar, infecciones y lesión alveolar difusa. Las hemorragias retinianas pueden surgir por estrangulación. La acidosis metabólica severa y la coagulación intravascular diseminada complican la reanimación tardía. Las secuelas a largo plazo incluyen epilepsia postanóxica o retraso neurológico en niños. |
| Prevención | Vigilar a menores durante las comidas y enseñarles a masticar bien. Formar a la población en maniobras de Heimlich y RCP básico. Cerrar o vallar piscinas y proveer chalecos salvavidas en actividades acuáticas. Prohibir el acceso a espacios confinados sin detectores de oxígeno y protocolos de seguridad. Impartir cursos de natación y prácticas seguras en aguas abiertas. Campañas informativas sobre la rapidez con que la asfixia provoca secuelas irreversibles. |
| Conclusión | La asfixia se produce cuando el organismo no recibe suficiente oxígeno para mantener sus funciones vitales, pudiendo ser causada por obstrucción de la vía aérea, inmersión, atmósferas con bajo oxígeno o compresión torácica. Los signos incluyen cianosis, pérdida de consciencia y paro cardiorrespiratorio si no se actúa con rapidez. Las maniobras de reanimación, la desobstrucción de la vía aérea y el aporte de oxígeno son fundamentales para salvar la vida y prevenir secuelas neurológicas. Fuente: Idris AH, et al. (2015). 'Guidelines for drowning and asphyxia' en Resuscitation. American Heart Association (2020). 'Basic life support and airway management' en Circulation. |
