Beta-interferón

El beta-interferón es una citocina inmunomoduladora utilizada como tratamiento modificador de la enfermedad en la esclerosis múltiple remitente-recurrente. Existen dos variantes (IFN-β1a y IFN-β1b) que reducen la frecuencia de brotes y la acumulación de lesiones cerebrales en resonancia magnética.

Tipos

1) IFN-β1a: 30 mcg IM semanal o 44 mcg SC 3x/semana, 2) IFN-β1b: 250 mcg SC en días alternos. Presentaciones en jeringas precargadas o viales para reconstitución. Requiere refrigeración.

Síntomas

Reduce tasa de recaídas en 30-35% y acumulación de discapacidad a largo plazo. Disminuye actividad lesional en RM. Efectos más pronunciados en primeros años de enfermedad. Puede causar síntomas pseudogripales iniciales.

Causas

Indicado en esclerosis múltiple remitente-recurrente con actividad clínica o radiológica. Su mecanismo incluye regulación de citocinas, inhibición de migración leucocitaria a SNC y reducción de presentación antigénica.

Diagnóstico

Confirmar diagnóstico de EM según criterios McDonald con clínica compatible y hallazgos en RM/LCR. Evaluar actividad de enfermedad (brotes recientes, nuevas lesiones en RM con gadolinio).

Tratamiento

Iniciar con dosis bajas que se aumentan gradualmente para mejorar tolerabilidad. Rotar sitios de inyección subcutánea. Administrar por la noche con antipiréticos para minimizar efectos adversos. Duración indefinida mientras sea efectivo.

Complicaciones

Reacciones locales en sitio de inyección, síntomas pseudogripales (fiebre, mialgias), alteraciones hematológicas (linfopenia, trombocitopenia), depresión, elevación de enzimas hepáticas. Raramente: reacciones autoinmunes.

Prevención

Educar sobre técnica adecuada de inyección. Monitorizar hemograma y función hepática periódicamente. Considerar profilaxis con paracetamol/NSAIDs para síntomas pseudogripales iniciales.

Conclusión El beta-interferón fue el primer tratamiento modificador de la enfermedad para EM y sigue siendo una opción válida, especialmente en formas remitentes-recurrentes con actividad moderada. Su perfil de seguridad a largo plazo está bien establecido.

Fuentes: Filippi M et al. *Lancet Neurol* 2021;20:789-801. | Rae-Grant A et al. *Neurology* 2022;98:e1-e12.
Scroll al inicio