Brucelosis (Brucella spp., variantes no clásicas)

La brucelosis es una zoonosis bacteriana crónica causada por especies del género Brucella, incluyendo variantes no clásicas como B. suis, B. canis y B. melitensis. Estas bacterias Gram negativas intracelulares infectan animales domésticos y pueden transmitirse al ser humano, donde producen fiebre ondulante, síntomas generales y compromiso multisistémico. La brucelosis es de distribución mundial y representa un problema de salud pública en regiones endémicas.

Tipos

Las especies más frecuentes en humanos son Brucella melitensis (caprinos y ovinos), B. abortus (bovinos), B. suis (porcinos) y B. canis (caninos). Existen variantes no clásicas menos habituales que pueden causar brotes en criadores de animales, veterinarios o personas en contacto estrecho con ganado o mascotas. Cada variante puede mostrar diferencias en severidad clínica y respuesta al tratamiento.

Síntomas

El cuadro clínico es variable, pero suelen predominar fiebre ondulante, sudoración profusa nocturna, mialgias, artralgias, fatiga y pérdida de peso. En casos crónicos pueden aparecer complicaciones óseas, articulares, neurológicas o genitourinarias. La infección puede cursar con hepatomegalia, esplenomegalia y afectación del sistema reticuloendotelial, dificultando el diagnóstico diferencial con otras infecciones crónicas.

Causas

La transmisión ocurre por contacto directo con animales infectados, ingestión de productos lácteos no pasteurizados, inhalación de aerosoles en mataderos o laboratorios, y a través de heridas cutáneas. Las variantes no clásicas pueden transmitirse también por mordeduras de perros o contacto con orina animal. La brucelosis sigue siendo endémica en países con deficientes programas de control veterinario y consumo de productos animales no controlados.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y antecedentes epidemiológicos, apoyado por serología (aglutinación de Wright, ELISA) y cultivo de sangre, médula ósea o tejidos infectados. Las técnicas moleculares permiten identificar especies y variantes. El diagnóstico precoz es fundamental para evitar complicaciones y la cronicidad de la enfermedad.

Tratamiento

El tratamiento estándar combina doxiciclina y rifampicina durante al menos seis semanas. En casos graves, se añaden aminoglucósidos o fluoroquinolonas. Las formas crónicas o localizadas requieren tratamiento más prolongado y seguimiento especializado. La adherencia terapéutica es esencial para prevenir recaídas y resistencia bacteriana.

Complicaciones

Incluyen endocarditis, meningitis, abscesos hepáticos, espondilitis, orquiepididimitis, y recaídas frecuentes si el tratamiento es incompleto. La enfermedad puede cronificarse y causar incapacidad prolongada. La mortalidad es baja, pero la morbilidad por complicaciones es significativa en casos mal diagnosticados o tratados tardíamente.

Prevención

Se basa en el control sanitario de animales, la pasteurización de productos lácteos, el uso de equipos de protección en trabajos de riesgo y la educación pública. La notificación y control de brotes son estrategias claves en regiones endémicas para reducir la transmisión a humanos.

Conclusión La brucelosis, incluidas variantes no clásicas, es prevenible y curable con medidas adecuadas. Fuente: Pappas G et al. Brucellosis. N Engl J Med. 2005;352:2325-2336.
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