Cefapirina es un antibiótico de la familia de las cefalosporinas de primera generación, bactericida, que actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana mediante su unión a las proteínas de unión a penicilina (PBP). Está indicada para infecciones causadas por bacterias grampositivas y algunas gramnegativas sensibles, posee buena estabilidad frente a betalactamasas cromosómicas y se administra por vía intramuscular o intravenosa. Su perfil farmacocinético permite una penetración adecuada en tejidos blandos, hueso y tracto urinario.
| Tipos |
Se comercializa en forma de polvo liofilizado para reconstitución, presentándose en viales de 0,5 g y 1 g de cefapirina sódica. Una vez reconstituido, se administra por vía intravenosa en perfusión lenta durante 30 min o por vía intramuscular profunda en grandes volúmenes de diluyente. No existen formulaciones orales, y su vida media es de aproximadamente 1 hora, con aclaramiento renal predominante sin metabolismo hepático significativo. |
| Síntomas |
El alivio clínico de las infecciones tratadas con cefapirina incluye disminución de la fiebre, reducción de la inflamación y la exudación purulenta. En piel y partes blandas, se observa resolución del eritema y edema en 48–72 horas; en infecciones del tracto urinario, se normaliza la frecuencia y el dolor miccional y se negativizan los cultivos de orina. En osteomielitis, se aprecia mejoría de la movilidad y reducción del dolor a lo largo de las primeras semanas. |
| Causas |
Cefapirina se indica para infecciones por Staphylococcus aureus sensible a meticilina, Streptococcus pyogenes, Streptococcus agalactiae y algunas cepas de Escherichia coli y Proteus mirabilis. Se utiliza en cuadros de celulitis, abscesos, faringitis, otitis media aguda, infecciones urinarias complicadas y profilaxis quirúrgica en procedimientos de alto riesgo de colonización por grampositivos. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico de las infecciones susceptibles a cefapirina se realiza mediante cultivo y antibiograma estándar, confirmando sensibilidad con un MIC ≤ 2 µg/mL. Se complementa con exámenes de imagen en osteomielitis o abscesos profundos, y con hemocultivos en pacientes con sospecha de bacteriemia. El seguimiento se hace con recuento de leucocitos, PCR y puntuaciones de gravedad clínica. |
| Tratamiento |
La dosis habitual es de 1–2 g IV cada 6–8 h dependiendo de la severidad y localización de la infección. En infecciones graves de piel y tejidos blandos se prefieren 2 g cada 6 h durante 10–14 días; en faringitis graves o profilaxis quirúrgica, 1 g IV preoperatorio y dosis adicionales si la cirugía supera 3 h. En insuficiencia renal con depuración < 50 mL/min se ajusta a 1 g cada 12 h. |
| Complicaciones |
Los efectos adversos más frecuentes son diarrea leve, náuseas y erupciones cutáneas transitorias. Menos comúnmente aparecen elevaciones de transaminasas, neutropenia reversible y manifestaciones pseudomembranosas por Clostridioides difficile. En administración intramuscular puede haber dolor local y necrosis si se inyecta en volúmenes pequeños sin diluyente adecuado. |
| Prevención | Para prevenir complicaciones, vigilar la función renal y hemograma semanalmente en tratamientos prolongados. Mantener hidratación adecuada y evaluar signos de colitis por C. difficile. Utilizar diluyentes apropiados para IM y IV, aplicar técnicas asépticas estrictas y ajustar dosis según aclaramiento de creatinina. |
| Conclusión | Cefapirina sigue siendo una opción efectiva en el arsenal de cefalosporinas de primera generación, especialmente útil en infecciones por grampositivos y en profilaxis quirúrgica. Su administración IV/IM y su perfil de seguridad la hacen adecuada para entornos hospitalarios, aunque requiere vigilancia renal y hematológica en tratamientos prolongados. Fuentes: CDC. *Guidelines for the Prevention of Surgical Site Infection* 2017 • Barriere SL et al. *Clin Infect Dis* 2020;70:304‑312. |
