Ciclofosfamida

La ciclofosfamida es un agente alquilante de la familia de las mostazas nitrogenadas, ampliamente utilizado en oncología y enfermedades autoinmunes. Requiere activación hepática para convertirse en sus metabolitos activos (principalmente fosforamida mustarda y acroleína). Su mecanismo de acción implica formación de enlaces cruzados en el ADN, interfiriendo con la replicación celular. Es un fármaco citotóxico no específico de fase celular, con actividad contra células en división y en reposo, lo que explica su amplio espectro de indicaciones.

Tipos

Disponible en formulaciones IV (500-2000 mg/m² en pulsos mensuales) y oral (1-3 mg/kg/día). La biodisponibilidad oral es del 75-90%. Existen protocolos de alta dosis (50-100 mg/kg) con rescate de células madre hematopoyéticas. Se usa en múltiples combinaciones: (1) con doxorrubicina y vincristina en linfomas (CHOP), (2) con metotrexate en cáncer de mama (CMF), (3) con fludarabina en trasplante (regimen FC), y (4) en enfermedades autoinmunes como lupus nefrítico o vasculitis ANCA-positivas.

Síntomas

La ciclofosfamida controla síntomas oncológicos como dolor por infiltración tumoral o síndrome de compresión mediastínica. Sus efectos adversos incluyen náuseas/vómitos (dosis-dependientes), alopecia (50-90% con regímenes altos), cistitis hemorrágica (por acroleína, prevenible con mesna e hidratación), y mielosupresión (nadir a 7-14 días). La cardiotoxicidad es rara excepto en combinación con antraciclinas. La amenorrea precoz ocurre en >80% de mujeres >40 años.

Causas

La ciclofosfamida se indica en linfomas no Hodgkin, leucemia linfocítica crónica, cáncer de mama, sarcoma de Ewing, neuroblastoma y como condicionante en trasplante hematopoyético. En enfermedades autoinmunes se usa por sus efectos inmunosupresores sobre linfocitos B y T. La resistencia tumoral ocurre por aumento de glutatión, reparación de ADN mejorada o disminución de la captación celular. Su metabolismo varía según polimorfismos del citocromo P450 2B6.

Diagnóstico

Antes de iniciar tratamiento debe evaluarse: (1) hemograma completo (ANC ≥1500, plaquetas ≥100,000), (2) función renal (ajustar dosis si TFG <30 ml/min), (3) función hepática (reduce dosis si bilirrubina >3 mg/dl). Durante el tratamiento se monitoriza hemograma semanal, sedimento urinario (por hematuria), y signos de infección. En regímenes de alta dosis se requiere evaluación cardíaca (ecocardiograma) y pulmonar (DLCO). La cistitis hemorrágica se confirma por cistoscopia si persiste a pesar de mesna.

Tratamiento

Las pautas comunes incluyen: (1) 600-750 mg/m² IV cada 21 días en protocolo CHOP, (2) 50-100 mg/m² orales diarios × 14 días cada 28 días en cáncer de mama, (3) 50 mg/kg IV en día -5 para trasplante, o (4) 500-1000 mg/m² mensuales en pulsos para lupus. Siempre con hidratación vigorosa (≥2 L/m²/día) y mesna IV/oral (20% dosis de ciclofosfamida a las 0, 4 y 8 horas) para prevenir cistitis. La premedicación antiemética con ondansetrón/dexametasona es estándar. En insuficiencia renal severa reducir dosis 25-50%.

Complicaciones

Complicaciones agudas incluyen mielosupresión (neutropenia febril en 10-30%), cistitis hemorrágica (5-10% sin profilaxis), síndrome de SIADH (especialmente en altas dosis IV), y cardiotoxicidad (arritmias, miocarditis). A largo plazo causa infertilidad (riesgo dependiente de dosis acumulativa y edad), segundas neoplasias (leucemia mieloide aguda con latencia 3-7 años), fibrosis pulmonar, y cistitis crónica/vejiga contraída. La alopecia es reversible al suspender el tratamiento.

Prevención

Las medidas preventivas incluyen: (1) mesna sistemática en dosis >500 mg/m², (2) hidratación agresiva con diuresis forzada, (3) criopreservación seminal/ovocitaria pre-tratamiento en pacientes jóvenes, (4) profilaxis con G-CSF en regímenes mielotóxicos, (5) vacunación contra neumococo/influenza antes de iniciar inmunosupresión. Evitar concomitantemente fármacos que aumenten toxicidad como allopurinol (riesgo de mielotoxicidad) o cardiotóxicos.

Conclusión La ciclofosfamida sigue siendo un pilar en el tratamiento oncológico e inmunosupresor más de 60 años después de su desarrollo, gracias a su amplio espectro y costo accesible. El desafío actual radica en minimizar sus efectos tardíos mediante estrategias de protección orgánica y desarrollo de análogos menos tóxicos.

Fuentes: Emadi A et al. Blood 2020;136(21):2403-2415. | Brodsky RA. Journal of Clinical Oncology 2021;39(4):295-305.
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