Enfermedad de Crohn (enteritis regional)

La enfermedad de Crohn, también conocida como enteritis regional, es una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar cualquier parte del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque es más común en el íleon terminal. Se caracteriza por lesiones segmentarias y transmurales (que abarcan todas las capas de la pared intestinal), lo que predispone a la formación de fístulas, abscesos y estenosis. La etiología es multifactorial, involucrando factores genéticos, autoinmunitarios y ambientales. El cuadro puede incluir diarrea crónica, dolor abdominal, adelgazamiento y complicaciones extraintestinales (artritis, problemas cutáneos, oculares). Sin un tratamiento adecuado, la progresión de Crohn puede afectar la calidad de vida y generar daño permanente en el intestino.

Tipos

La clasificación de Montreal diferencia la enfermedad de Crohn según la localización (ileal, colónica, ileocolónica, alta) y la conducta (inflamatoria, estenosante o penetrante). Las formas estenosantes cursan con obstrucciones y las penetrantes generan fístulas entre asas o con la piel. También puede existir afectación perianal, con fístulas complejas y abscesos. El curso es generalmente de brotes y remisiones, con variabilidad notable entre pacientes.

Síntomas

Los factores desencadenantes combinan predisposición genética (polimorfismos relacionados con la inmunorregulación), reactividad autoinmunitaria exagerada frente a la microbiota intestinal y posibles desencadenantes ambientales (tabaco, uso excesivo de antibióticos, dieta occidentalizada, estrés). El tabaquismo se asocia a un curso más agresivo de la enfermedad. Aún no se ha identificado un patógeno específico que desencadene Crohn. Varios genes y vías inflamatorias (TNF-α, IL-12/23) están implicados en la inflamación sostenida.

Causas

Diarrea crónica (con o sin sangre), dolor abdominal en cuadrante inferior derecho, pérdida de peso, fiebre y fatiga constituyen los signos más comunes. La afectación transmural propicia fístulas (entero-cutáneas, entero-entéricas) y abscesos. El estreñimiento puede ocurrir en áreas estenosadas. Las manifestaciones extraintestinales abarcan artralgias, eritema nudoso, uveítis, litiasis renal y colangitis esclerosante primaria. En niños y adolescentes puede haber retraso en el crecimiento.

Diagnóstico

La colonoscopia con ileoscopia y biopsias es la prueba fundamental para observar la típica afectación discontinua (skip lesions) y la inflamación transmural. La imagen de ‘empedrado’ (cobblestone) en la mucosa es característica. La endoscopia digestiva alta o la cápsula endoscópica permiten explorar el intestino delgado. Técnicas de imagen como enterorresonancia o enterografía por TC evalúan compromisos profundos, fístulas y abscesos. Marcadores como calprotectina fecal ayudan a estimar la actividad. El diagnóstico diferencial con colitis ulcerativa o infecciones se basa en los hallazgos histológicos y la distribución de las lesiones.

Tratamiento

La terapia pretende inducir la remisión y mantenerla. Según la gravedad, se usan corticoides orales o budesonida en brotes leves a moderados, mientras que en formas resistentes se recurre a inmunomoduladores (azatioprina, 6-mercaptopurina) o agentes biológicos (infliximab, adalimumab, ustekinumab). Cuando surgen fístulas o abscesos, puede requerirse drenaje o cirugía. Las resecciones quirúrgicas se reservan para complicaciones irreversibles o enfermedad refractaria, pero no curan la patología, que puede reaparecer en otros segmentos. El control nutricional y la corrección de deficiencias vitamínicas son parte esencial del cuidado.

Complicaciones

El patrón transmural promueve estenosis, abscesos y fístulas complejas. La inflamación crónica supone un aumento del riesgo de cáncer colorrectal, sobre todo en enfermedad extensa y de larga data. Las manifestaciones extraintestinales (artritis, problemas oculares, cutáneos) dañan la calidad de vida. Los brotes frecuentes y el uso prolongado de corticoides conllevan efectos secundarios (osteoporosis, riesgo infeccioso). La desnutrición y la anemia por malabsorción agravan la fatiga y retrasan la recuperación.

Prevención

No existe una forma absoluta de prevenir el inicio del Crohn, pero mantener un estilo de vida saludable (alejarse del tabaco, evitar dietas hiperprocesadas) y la detección temprana de síntomas permiten un manejo más efectivo. En pacientes con riesgo familiar, el seguimiento médico periódico y la atención a signos iniciales (diarrea recurrente, dolor abdominal crónico) pueden evitar complicaciones mayores. Cumplir con los tratamientos de mantenimiento y las revisiones endoscópicas recomendadas atenúa la inflamación y reduce la aparición de lesiones graves.

Conclusión La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria crónica que puede afectar cualquier segmento del tracto digestivo, con predilección por el íleon terminal. Los síntomas incluyen dolor abdominal, diarrea persistente, pérdida de peso y fatiga. El manejo terapéutico se basa en el uso de antiinflamatorios, inmunosupresores y, en casos graves, biológicos o cirugía. El diagnóstico precoz y un seguimiento multidisciplinario son esenciales para controlar la inflamación y prevenir complicaciones como estenosis o fístulas.

Referencia:
UpToDate. (2023). Crohn’s Disease Management. Recuperado de https://www.uptodate.com/

Fuente 1:
European Crohn’s and Colitis Organisation (ECCO). (2022). Clinical Guidelines. Recuperado de https://www.ecco-ibd.eu/
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