Incluye la intoxicación con fármacos que actúan sobre el SNC y no están cubiertos en grupos específicos como antiepilépticos o narcóticos, por ejemplo ciertos antidepresivos atípicos, moduladores del ánimo, antipsicóticos novedosos o estimulantes del SNC (tipo metilfenidato) no comprendidos en otras categorías. El cuadro tóxico oscila entre sedación extrema, agitación psicomotora, crisis convulsivas o alteraciones cardiacas. La causa suele ser sobredosis voluntaria (intento suicida) o error de dosificación en tratamientos psiquiátricos crónicos.
| Tipos |
1. Intoxicación con antidepresivos atípicos (bupropión, trazodona). 2. Sobredosis de antipsicóticos de segunda generación (risperidona, olanzapina). 3. Exceso de estimulantes (metilfenidato) en TDAH. 4. Mezclas peligrosas con alcohol u otros fármacos, intensificando la toxicidad. |
| Síntomas |
Prescripciones psiquiátricas mal gestionadas, automedicación, intentos de autólisis con el stock de psicotrópicos en casa, falta de seguimiento médico en esquemas de polifarmacia. A veces, se produce una confusión de pastillas al almacenarlas sin etiquetas. El tráfico ilegal de fármacos o su mal uso recreativo también aumenta la incidencia. |
| Causas |
La sintomatología depende del mecanismo: sedación, hipotensión y anticolinergia (visón borrosa, retención urinaria) en algunos atípicos; agitación psicomotora, taquicardia, hipertensión y delirios en estimulantes excesivos. La alteración del QT prolongado predispone a torsades de pointes (arritmia letal). El delirium, la fiebre y el desequilibrio autonómico indican posibles síndromes malignos (neuro-léptico o serotoninérgico). |
| Diagnóstico |
Una anamnesis que revele la ingesta elevada de psicotrópicos es clave. El examen neurológico (nivel de conciencia, rigidez muscular, reflejos) y cardiovascular (ECG) determinan la severidad. Los análisis de sangre pueden mostrar creatinfosfoquinasa elevada (síndrome neuroléptico maligno) o leucocitosis. Test toxicológicos cualitativos en orina y sangre orientan la detección de psicoactivos. La monitorización en UCI resulta esencial si hay inestabilidad hemodinámica. |
| Tratamiento |
Si la ingesta es reciente, se administra carbón activado. En caso de crisis convulsivas, se usan benzodiacepinas; si se sospecha síndrome serotoninérgico, la ciproheptadina funciona como antídoto parcial. El enfriamiento externo ayuda a manejar la hipertermia. Para la prolongación del QT, se vigila el ECG y puede requerirse sulfato de magnesio IV. El manejo del shock o la insuficiencia respiratoria con soporte vital es indispensable. Tras la estabilización, se considera la derivación psiquiátrica. |
| Complicaciones |
El síndrome neuroléptico maligno y el síndrome serotoninérgico conllevan tasas altas de mortalidad por rabdomiólisis, IRA y falla multiorgánica. Las arritmias fatales (torsades de pointes) pueden desencadenarse en sobredosis de ciertos antidepresivos atípicos. Si no se trata la hipervigilancia o el delirium, existe riesgo de autolesiones, agresiones o daño irreversible. La hipotensión grave provoca shock cardiogénico. |
| Prevención | Control estricto de recetas psiquiátricas, con dosis ajustadas gradualmente y un seguimiento cercano de los pacientes de alto riesgo (antecedentes de suicidio o polimedicación). Mantener los medicamentos en envases etiquetados y fuera del alcance de niños. Educar sobre los peligros de mezclar psicotrópicos con alcohol u otras sustancias. Fomentar la responsabilidad en la dispensación farmacéutica y el seguimiento clínico regular. |
| Conclusión | El envenenamiento por psicotrópicos no clasificados en otra parte abarca un conjunto amplio de fármacos con diverso perfil tóxico (sedación extrema, hipotensión, crisis convulsivas, síndromes malignos). Reconocer y tratar pronto la intoxicación (carbón activado, antídotos específicos, soporte vital) salva vidas. La prevención se centra en prescripciones controladas, educación del paciente, almacenamiento seguro y un correcto diagnóstico psiquiátrico para reducir el uso indebido. Fuente: OMS |
