Espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas. Provoca dolor lumbar crónico, rigidez matinal prolongada y, con el tiempo, osificación de los ligamentos espinales y anquilosis (fusión) vertebral. Se asocia al antígeno HLA-B27 y puede presentar manifestaciones extraarticulares, como uveítis, psoriasis o afectación intestinal.

Tipos

– **Espondilitis anquilosante axial**: Compromiso principal de columna y sacroilíacas.

– **EA con afectación periférica**: Abarca también caderas, hombros u otras articulaciones.

– **Formas de superposición**: con psoriasis, EII u otras espondiloartropatías relacionadas.

Síntomas

La predisposición genética (HLA-B27) es clave. Factores ambientales, como ciertas infecciones, podrían disparar la respuesta inmune en personas susceptibles. La inflamación crónica ocurre en la entesis (uniones tendinosas) y en los discos intervertebrales, conduciendo a fibrosis y osificación progresiva.

Causas

El síntoma principal es el dolor lumbar y/o glúteo de carácter inflamatorio, que mejora con el ejercicio y empeora en reposo, acompañado de rigidez prolongada tras el descanso. La limitación en la expansión torácica por afectación costovertebral es frecuente. La fatiga y la pérdida de movilidad axial incrementan la curvatura cifótica dorsal. Inflamaciones periféricas y entesitis (tendón de Aquiles, fascia plantar) también pueden aparecer.

Diagnóstico

La sospecha clínica se basa en el dolor lumbar inflamatorio con rigidez matinal y mejoría con ejercicio en un joven adulto. La radiografía de sacroilíacas muestra esclerosis o anquilosis. La resonancia magnética detecta sacroileítis temprana. El HLA-B27 suele ser positivo (80-90%), pero no es definitivo. La elevación de PCR y VSG indica inflamación. Se descartan otras causas de dorsalgia (hernias discales, artrosis, etc.).

Tratamiento

El pilar terapéutico son los AINEs, efectivos para el dolor y la rigidez. Los fármacos anti-TNF (infliximab, etanercept) y anti-IL-17 (secukinumab) han revolucionado el tratamiento en casos moderados-severos. La fisioterapia intensiva y la práctica regular de ejercicio de elongación y fortalecimiento mantienen la movilidad. Los corticoides sistémicos se usan poco, reservándose inyecciones locales en articulaciones periféricas o entesis. La cirugía correctora vertebral es excepcional.

Complicaciones

La fusión vertebral severa reduce la movilidad espinal, con riesgo de fracturas inestables (columna de bambú). Se pueden presentar subluxaciones atlantoaxiales, generando compromisos medulares. La afectación costovertebral limita la capacidad respiratoria. En casos avanzados, la postura encorvada imposibilita la mirada al frente. Las uveítis recurrentes pueden dañar la visión. La enfermedad cardiovascular se incrementa en estos pacientes.

Prevención

No existe prevención primaria absoluta para la predisposición genética. El diagnóstico temprano y la adherencia a los tratamientos (AINEs, fármacos biológicos) frenan la progresión. El ejercicio constante y la reeducación postural evitan la anquilosis, mejoran la respiración y disminuyen el riesgo de complicaciones. El control de la inflamación sistémica minimiza la incidencia de co-morbilidades cardiovasculares.

Conclusión La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta la columna y las articulaciones sacroilíacas, causando dolor y rigidez progresiva. El tratamiento incluye antiinflamatorios, fisioterapia y, en casos severos, medicamentos biológicos para controlar la respuesta inmune. La detección temprana y un manejo multidisciplinario son fundamentales para preservar la movilidad y prevenir la fusión vertebral, mejorando así la calidad de vida del paciente.

Referencia:
UpToDate. (2023). Management of Ankylosing Spondylitis. Recuperado de https://www.uptodate.com/

Fuente 1:
Spondyloarthritis Research and Treatment Network. (2021). Clinical Guidelines. Recuperado de https://www.srt-network.org/
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