Este grupo de fracturas se centra en la rotura de estructuras óseas que conforman la caja torácica y la porción dorsal de la columna vertebral (vértebras torácicas), que no se clasifican en otras categorías específicas. Incluye fracturas únicas o múltiples de costillas, lesiones del esternón y de las vértebras torácicas (T1-T12). Suelen producirse en accidentes de tráfico (golpe de volante), caídas de altura o traumatismos directos sobre el tórax/espalda. En ocasiones, se complican con lesiones pulmonares, vasculares o medulares, con riesgo de compromiso respiratorio y neurológico. El dolor al respirar y la disfunción ventilatoria subsecuente pueden generar complicaciones respiratorias si no se manejan de forma óptima.
| Tipos |
1. Fractura costal simple: Afecta a una o pocas costillas sin gran desplazamiento. 2. Fracturas costales múltiples con tórax inestable: Involucran varios segmentos fracturados, provocando un movimiento paradójico al respirar. 3. Fractura esternal: Ruptura en el cuerpo o manubrio del esternón, a menudo relacionada con fuertes impactos frontales. 4. Fractura de vértebras torácicas (T1-T12): Pueden ir acompañadas de compresión medular si existe desplazamiento o fragmentos óseos. |
| Síntomas |
La causa más frecuente radica en traumatismos de alta energía: accidentes de coche (impactos contra el volante), aplastamientos laborales o caídas desde alturas significativas. Algunos deportes de contacto o deportes extremos también exponen a golpes severos en la caja torácica. En la población anciana con osteoporosis, un trauma de menor intensidad puede desencadenar fracturas vertebrales o costales. |
| Causas |
El dolor localizado y agudo se exacerba con la inspiración profunda y la tos. Si se afectan múltiples costillas, el paciente respira de forma superficial por evitar el dolor, aumentando el riesgo de atelectasias y neumonías. En fracturas esternales, puede palparse una deformidad o crepitación al tacto. Cuando hay lesión vertebral torácica, se añade dolor dorsal focal, dificultando la rotación del tronco. Si la médula se compromete, surgen alteraciones neurológicas como pérdida de fuerza o sensibilidad en extremidades inferiores. |
| Diagnóstico |
La radiografía de tórax (AP, lateral) identifica costillas rotas y fracturas esternales. A veces, se precisan proyecciones oblicuas para detallar las fracturas costales difíciles de ver. La tomografía computarizada es útil para determinar la magnitud y el desplazamiento, así como descartar hemotórax o neumotórax ocultos. Las fracturas vertebrales se confirman con radiografías espinales y TC, y la resonancia magnética valora la integridad de la médula espinal si se sospecha compresión. En fracturas costales múltiples, se descarta tórax inestable o lesiones vasculares adyacentes. |
| Tratamiento |
El manejo del dolor es primordial; se utilizan analgésicos, AINES, a veces bloqueos nerviosos intercostales o epidurales para permitir una respiración profunda efectiva. Para fracturas costales simples, suele bastar con analgesia y fisioterapia respiratoria para prevenir complicaciones. El tórax inestable puede requerir ventilación mecánica en casos con insuficiencia respiratoria o corrección quirúrgica de costillas. Si la fractura esternal está desplazada, puede considerarse la fijación interna. En fracturas vertebrales inestables o con afectación neurológica, la cirugía de estabilización (artrodesis dorsal) y la descompresión medular pueden ser obligatorias. La rehabilitación posterior mejora la movilidad torácica y la calidad de vida. |
| Complicaciones |
Sin un adecuado control del dolor, se favorece la respiración superficial y, con ello, atelectasias y neumonía. Un tórax inestable empeora la función respiratoria, dando lugar a hipoxemia grave. Las fracturas costales o esternales pueden producir lesiones vasculares internas en vasos intercostales, con hemotórax progresivo. Las fracturas vertebrales que afectan la médula torácica causan paraparesia o paraplejía, con las consecuencias de inmovilidad, úlceras por presión e infecciones. La pseudoartrosis o mala unión de costillas puede dejar dolor crónico persistente. |
| Prevención | El uso de cinturón de seguridad y airbag en coches reduce la incidencia de fracturas torácicas ante colisiones. En deportes de impacto, llevar protectores costales y técnicas de entrenamiento adecuadas disminuyen golpes directos en el tórax. Las personas mayores con osteoporosis deben cuidar su densidad ósea, la fuerza y el equilibrio para minimizar caídas graves. Las revisiones estructurales y el seguimiento de protocolos de seguridad evitan derrumbes o situaciones laborales con riesgo de golpes severos en la espalda o pecho. |
| Conclusión | Las fracturas de las costillas, del esternón y de la columna torácica se asocian con dolor intenso y riesgo de complicaciones respiratorias y neurológicas. El diagnóstico radiológico y el control del dolor temprano son cruciales para favorecer una ventilación adecuada y prevenir hipoventilación o infecciones pulmonares. En lesiones vertebrales inestables, la cirugía y la rehabilitación juegan un papel fundamental. La prevención mediante medidas de seguridad en transporte, deporte y ámbito laboral puede reducir drásticamente la frecuencia y la gravedad de este tipo de traumatismos. Fuente: OMS |
