En esta categoría se incluyen las fracturas que afectan a la cintura escapular (escápula, acromion, clavícula, húmero proximal) y el segmento del brazo (diáfisis humeral), sin encajar en otras clasificaciones específicas. Frecuentemente derivan de caídas con apoyo sobre la mano o el codo, accidentes de tráfico en los que el hombro colisiona contra estructuras del vehículo, o impactos directos en deportes de contacto. Dependiendo del hueso comprometido y de si existe desplazamiento, pueden causar intenso dolor y deformidad visible, además de limitar severamente la movilidad. Algunas fracturas son estables y se tratan de forma conservadora, mientras que otras exigen cirugía para alinear y fijar los fragmentos óseos, evitando secuelas en la función del miembro. El pronóstico mejora con un diagnóstico rápido y una rehabilitación adecuada.
| Tipos |
1. Fractura de la clavícula: Muy frecuente en caídas sobre el hombro, a menudo en el tercio medio. 2. Fractura del cuello quirúrgico del húmero: Afecta la zona proximal del hueso, con posible lesión del nervio axilar. 3. Fractura de la diáfisis humeral: Puede asociarse a lesión del nervio radial y a seudoartrosis si no consolida bien. 4. Fracturas del omóplato (escápula): Menos comunes, pero complejas si involucran la articulación glenohumeral. |
| Síntomas |
Suelen resultar de traumatismos de alta energía o caídas con apoyo en la mano, que transmiten la fuerza hacia el hombro y el brazo. En deportes como ciclismo, esquí y rugby, es corriente este tipo de fracturas. Los choques de tráfico, en particular las colisiones laterales, pueden ocasionar fracturas de húmero o de la clavícula. También se ven en la población anciana, donde la osteoporosis facilita la rotura ósea ante caídas domésticas de baja altura. |
| Causas |
El cuadro típico es un dolor agudo en el hombro o brazo, dificultad para mover el miembro y sensible deformidad, si existe desplazamiento. Aparecen hematomas e hinchazón local a las pocas horas. En fracturas claviculares, se aprecia una protuberancia dolorosa en la línea de la clavícula. En fracturas humerales, tal vez aparezca incapacidad para levantar el brazo o flexionarlo al codo. Puede existir hormigueo o pérdida de sensibilidad en antebrazo y mano si un nervio se ve comprometido. |
| Diagnóstico |
La exploración física valora la alineación del hombro, la intensidad del dolor y la función neurológica en el brazo. Una radiografía AP y lateral del hombro o el brazo confirma la localización y el patrón de la fractura. Puede añadirse una vista oblicua (axilar o transescapular) para fracturas proximales de húmero o escápula. Cuando la fractura es compleja, la tomografía computarizada define con precisión los fragmentos. Es importante explorar la sensibilidad y la motricidad del brazo, descartando lesiones de nervios como el radial o el axilar. |
| Tratamiento |
El tratamiento depende del tipo y la estabilidad de la fractura. Las fracturas de clavícula no desplazadas se inmovilizan con un cabestrillo o vendaje en ‘Ocho’. Las fracturas humerales se manejan conservadoramente con férulas o yesos, siempre que no haya desplazamientos considerables. Si existe una separación relevante o compromiso vascular/nervioso, se opta por la reducción abierta y la fijación con placas o clavos intramedulares. En fracturas del cuello quirúrgico con riesgo de necrosis de la cabeza humeral, se valora la artroplastia parcial. Posteriormente, la fisioterapia es esencial para restablecer la movilidad y la fuerza. |
| Complicaciones |
Entre las más frecuentes están la seudoartrosis, cuando el hueso no consolida, o la consolidación viciosa, que provoca deformidades y limita el rango de movimiento. Las lesiones nerviosas (axilar, radial) pueden causar déficits motores y sensitivos duraderos si no se detectan a tiempo. La rigidez articular es frecuente si no se realiza una rehabilitación correcta. La necrosis avascular de la cabeza humeral, aun poco usual, afecta el resultado en fracturas proximales. Las infecciones, aunque infrecuentes, pueden aparecer tras intervenciones quirúrgicas. |
| Prevención | El uso de protecciones en deportes de contacto (hombreras, coderas) reduce la probabilidad de fracturas. Mantenerse en buena forma muscular y la ingesta adecuada de calcio y vitamina D en adultos mayores disminuye las fracturas por fragilidad. La conducción prudente y el uso de cinturones de seguridad evitan traumas violentos en el hombro. En el hogar, la eliminación de obstáculos y la prevención de caídas son medidas prácticas para la gente mayor. La educación sobre técnicas correctas al levantar cargas protegen las extremidades superiores de choques y esfuerzos excesivos. |
| Conclusión | La fractura del hombro y del brazo abarca lesiones óseas en clavícula, húmero y escápula que, si no se tratan adecuadamente, conllevan dolor crónico, pérdida de fuerza y limitaciones funcionales. El diagnóstico basado en radiografías y, a veces, tomografía, orienta hacia un tratamiento conservador o quirúrgico. Con un seguimiento continuo y fisioterapia oportuna, la mayoría de pacientes recupera una movilidad satisfactoria. La prevención a través de actividad física, protección en deportes y seguridad en el transporte reduce considerablemente la incidencia de estas fracturas. Fuente: OMS |
