La hernia inguinal ocurre cuando un segmento de tejido, generalmente parte del intestino o grasa intraabdominal, protruye a través de un punto débil en la pared abdominal en la región inguinal. Constituye la forma más común de hernia de la pared abdominal y suele aparecer con mayor frecuencia en hombres debido a la persistencia del canal inguinal tras el descenso testicular. La hernia inguinal puede ser indirecta (siguiendo el trayecto del canal inguinal) o directa (protruyendo por un área debilitada del triángulo de Hesselbach). El paciente puede notar un abultamiento en la ingle que aumenta con la tos o el esfuerzo, así como molestias o dolor local. Sin corrección quirúrgica, la hernia puede crecer y arriesgarse a complicaciones graves como el atrapamiento (encarcelación) o la isquemia (estrangulación) del segmento herniado.
| Tipos |
La clasificación principal distingue entre hernias inguinales indirectas, que atraviesan el anillo inguinal profundo y recorren el canal inguinal, y las directas, que protruyen directamente a través de la pared posterior inguinal debilitada en el triángulo de Hesselbach. Además, se distinguen las hernias reducibles, en las que el contenido puede reingresar a la cavidad abdominal, y las incarceradas o estranguladas, cuando queda retenido o sufre compromiso vascular. Las recurrencias tras cirugías previas se clasifican como hernias inguinales recurrentes y su reparación puede requerir técnicas más complejas. |
| Síntomas |
La debilidad de la pared abdominal en la región inguinal, combinada con aumentos de presión intraabdominal (toser, levantar objetos pesados, estreñimiento crónico, obesidad) fomenta el desarrollo de hernias. En los hombres, el paso del cordón espermático a través del anillo inguinal profundo facilita la protrusión de contenido. Otros factores como la edad avanzada, el tabaquismo (que altera la calidad del tejido conectivo) y el embarazo aumentan la predisposición. Las malformaciones congénitas que impiden el cierre adecuado del conducto peritoneovaginal también son responsables de hernias inguinales en niños. |
| Causas |
El signo más común es una protuberancia en la ingle, notoria al ponerse de pie, toser o efectuar esfuerzos. A menudo, se acompaña de una sensación de pesadez o dolor leve en la zona inguinal, que puede irradiar al escroto en los hombres. Cuando la hernia es reducible, el bulto desaparece al acostarse o con maniobras suaves de compresión. En la encarcelación, el dolor se intensifica y el abultamiento no puede reintroducirse al abdomen. Si se produce estrangulación, aparecen dolor intenso, enrojecimiento, vómitos y obstrucción intestinal, constituyendo una urgencia quirúrgica. |
| Diagnóstico |
Se basa en la exploración clínica, en la que el médico palpa la protuberancia y solicita maniobras de Valsalva para acentuar el bulto. En hombres, se realiza a menudo la maniobra del dedo en el canal inguinal para detectar si la protrusión sigue el trayecto del cordón espermático (hernias indirectas). Cuando surgen dudas, la ecografía inguinal puede confirmar la presencia de hernia y diferenciarla de otras masas (lipomas, ganglios). En casos más complejos o recurrentes, la resonancia magnética o la tomografía ayudan a visualizar la anatomía de la pared abdominal y el saco herniario. |
| Tratamiento |
La reparación quirúrgica es la opción de elección para evitar la progresión y el riesgo de complicaciones, sobre todo ante un diagnóstico confirmado. Existen técnicas de herniorrafia (sutura directa de la pared) y hernioplastia con malla sintética (refuerzo de la zona debilitada), que puede efectuarse por abordaje abierto o laparoscópico. La anestesia puede ser local, regional o general, dependiendo del caso. En hernias incarceradas, se evalúa la vitalidad del contenido y, si hay necrosis, se extirpa el segmento afectado. El uso de malla reduce las recurrencias, pero requiere una adecuada esterilidad. Tras la cirugía, se aconseja reposo relativo y evitar esfuerzos intensos durante varias semanas. |
| Complicaciones |
Si la hernia no se opera, puede encarcelarse, impidiendo el retorno del contenido, con dolor creciente y posible obstrucción intestinal. La estrangulación se da cuando el aporte vascular queda comprimido, lo que conduce a necrosis tisular y peritonitis en caso de perforación. Otras complicaciones abarcan el dolor crónico posoperatorio, las infecciones de la malla y las recurrencias si el cierre o la técnica no son adecuados. Las hernias de gran tamaño que se abandonan también generan molestias estéticas y limitan la actividad física normal. |
| Prevención | Se recomienda mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento y reducir esfuerzos bruscos al levantar cargas pesadas. Fomentar la actividad física moderada refuerza la pared abdominal. En fumadores, el cese del tabaco mejora la calidad del colágeno corporal, disminuyendo la propensión a hernias. Además, en bebés, el seguimiento de posibles anomalías congénitas (hidroceles comunicantes) ayuda a prevenir la formación temprana de hernias inguinales. Un control médico oportuno cuando se sospecha hernia posibilita la intervención antes de complicaciones serias. |
| Conclusión | La hernia inguinal consiste en la protrusión de contenido abdominal a través del canal inguinal. Es la forma más común de hernia y puede manifestarse con una masa o abultamiento en la ingle, dolor o sensación de pesadez, que empeora al realizar esfuerzos. El tratamiento de elección es la reparación quirúrgica para evitar el riesgo de estrangulación. Un diagnóstico temprano y un abordaje quirúrgico oportuno son esenciales para prevenir complicaciones a largo plazo. Referencia: UpToDate. (2023). Inguinal Hernia. Recuperado de https://www.uptodate.com/ Fuente 1: Johns Hopkins Medicine. (2022). Hernia Overview. Recuperado de https://www.hopkinsmedicine.org/ |
