Hipotermia

La hipotermia consiste en el descenso de la temperatura corporal central por debajo de los 35 °C, resultado de una producción de calor insuficiente o de una pérdida excesiva de calor. Puede ocurrir en escenarios de exposición prolongada a ambientes fríos (aire o agua), en accidentes en montaña, naufragios, poblaciones sin calefacción adecuada, e incluso en postoperatorios con falta de abrigo. A medida que la temperatura desciende, los mecanismos fisiológicos de defensa (temblor, vasoconstricción) fallan, y se deterioran funciones cardiorrespiratorias y cerebrales, conduciendo a confusión, bradicardia, arritmias y, en situaciones extremas, a la muerte.

Tipos

1. Hipotermia leve: 35-32 °C, con escalofríos, piel pálida, taquicardia inicial.

2. Hipotermia moderada: 32-28 °C, sedación, bradicardia, disminución del temblor.

3. Hipotermia grave: <28 °C, inconsciencia, riesgo de fibrilación ventricular.

4. Hipotermia iatrogénica: inducida accidentalmente en quirófano o UCI por enfriamiento incontrolado.

Síntomas

Exposición a ambientes fríos sin protección o ropa húmeda, inmersión prolongada en agua helada, catástrofes naturales (avalancha, tormenta), malas condiciones de vivienda (sin calefacción), alteraciones metabólicas (hipotiroidismo, hipoglucemia), consumo excesivo de alcohol con pérdida de reflejos protectores. A ello se suma la hipotermia con fines terapéuticos no controlados adecuadamente.

Causas

En la fase inicial, escalofríos intensos, lentitud motora y torpeza mental. A medida que la temperatura desciende, desaparecen los escalofríos y surge ataxia, habla confusa, apatía, respuestas lentas. En hipotermia más profunda, hay pérdida de consciencia, bradicardia, arritmias cardiacas peligrosas (fibrilación auricular, ventricular) y paro respiratorio. La piel se torna pálida, cianótica, y la rigidez muscular recuerda a un estado de rigidez cadavérica reversible, si la reanimación es temprana.

Diagnóstico

Se basa en la medición de la temperatura central (rectal, esofágica, vesical) con termómetros capaces de registrar por debajo de 34 °C. El ECG muestra la típica onda J de Osborne en casos moderados-graves. Se evalúan electrolitos, glicemia, función renal y coagulación para descartar complicaciones asociadas. La historia de exposición a bajas temperaturas y el examen físico completan la sospecha clínica. La monitorización continúa resulta esencial, pues las arritmias pueden surgir abruptamente.

Tratamiento

La reanimación abarca remover a la víctima del entorno frío, quitar ropa húmeda, iniciar calentamiento pasivo (mantas, ambiente templado) en hipotermia leve. En grados severos, calentamiento activo externo (mantas térmicas, aire caliente) e interno (líquidos tibios intravenosos, humidificador de oxígeno caliente, irrigaciones de cavidades con fluidos calientes). Se controlan constantes vitales para detectar arritmias y se administra soporte cardiorrespiratorio avanzado. El RCP prolongado es posible, ya que el metabolismo disminuye drásticamente y la reanimación exitosa puede darse tras tiempos extensos.

Complicaciones

Arritmias letales (fibrilación ventricular) y asistolia son los mayores riesgos en hipotermia severa. La hipotensión por vasodilatación y la acidemia dificultan la perfusión. La coagulopatía se agrava al caer la temperatura, pues las enzimas responsables de la hemostasia funcionan mal. Lesiones en piel y tejidos (congelaciones) son concomitantes. Tras el recalentamiento, puede producirse un ‘shock’ por redistribución del flujo sanguíneo, dañando órganos vitales.

Prevención

En climas fríos, usar indumentaria adecuada por capas, evitar la humedad, alimentarse correctamente y mantener una hidratación suficiente. Planificar las actividades al aire libre y estar atentos a los pronósticos meteorológicos. Las poblaciones vulnerables (sin techo, ancianos) requieren abrigo y supervisión. En rescates de alta montaña o náufragos, se deben aplicar protocolos de detección y tratamiento precoz de la hipotermia. Fomentar la educación sobre primeros auxilios.

Conclusión La hipotermia se define como la disminución de la temperatura corporal por debajo de 35 °C, generando alteraciones en el sistema nervioso, cardiovascular y metabólico. Puede ocurrir por exposición a ambientes fríos, inmersión en agua helada o inadecuada protección térmica. El manejo incluye el calentamiento gradual y la monitorización constante de signos vitales para prevenir arritmias o hipotensión severa. La prevención pasa por el uso de ropa aislante y la educación sobre riesgos en climas extremos.

Fuente: Brown DJA, et al. (2012). 'Accidental hypothermia' en New England Journal of Medicine.
Soar J, et al. (2015). 'European Resuscitation Council guidelines: hypothermia' en Resuscitation.
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