Otros trastornos de los discos intervertebrales

Bajo ‘otros trastornos de los discos intervertebrales’ se engloban lesiones discales que no se circunscriben a la hernia discal típica, la degeneración discal o la espondilosis habitual. Pueden incluir protrusiones asintomáticas, quistes discales, infecciones discales subagudas o discopatías posquirúrgicas. Suelen manifestarse con dolor axial, dolor radicular o hallazgos radiológicos incidentales.

Tipos

– **Protrusiones y fisuras anulares**: no alcanzan la extrusión completa del núcleo.

– **Quistes discales**: formaciones quísticas relacionadas con el tejido del anillo.

– **Discitis**: infección o inflamación discal no purulenta, a veces subaguda.

– **Discopatías posquirúrgicas**: degeneración o fibrosis tras laminectomías.

Síntomas

La degeneración progresiva del disco y microtraumas pueden producir protrusiones. Quistes discales son menos comunes, posiblemente relacionados con cambios degenerativos focales. La discitis no bacteriana (inflamatoria) puede surgir tras procedimientos quirúrgicos o por vías hematógenas. El colapso postquirúrgico deriva de inestabilidad residual o de la cicatrización anómala.

Causas

El dolor lumbar o cervical crónico es el síntoma dominante, empeora con la carga o los movimientos de flexión-extensión. Si existe compresión neural, puede haber dolor irradiado (ciática, braquialgia), parestesias o debilidad muscular leve. La discitis inflamatoria cursa con dolor local, ocasional fiebre o signos sistémicos. Los quistes discales pueden generar síntomas compresivos si alcanzan canal o foramen.

Diagnóstico

La resonancia magnética es la prueba clave para visualizar la integridad del anillo fibroso, protrusiones, quistes y alteraciones inflamatorias discales. La radiografía simple es menos precisa, pero revela espacio discal reducido o cambios en la alineación vertebral. En discitis, se pueden observar edemas y signos inflamatorios en RM, y en casos infecciosos, marcadores elevados (PCR, VSG). Un cultivo por biopsia discal se considera si se sospecha infección bacteriana.

Tratamiento

Las protrusiones asintomáticas no requieren intervención. Cuando hay dolor, la fisioterapia, analgésicos y cambios posturales ayudan. Infiltraciones epidurales o facetarias alivian la radiculopatía. En discitis, se manejan con antibióticos (si infecciosa) o antiinflamatorios, reposo relativo y eventualmente corsés. La cirugía se reserva para casos con compresión severa o fallos del tratamiento conservador, y para desbridar colecciones infecciosas o quistes grandes.

Complicaciones

Las protrusiones pueden progresar a hernias discales francas, con compresión radicular. En discitis infecciosa no tratada, el avance a osteomielitis vertebral provoca daños estructurales graves. La fibrosis postquirúrgica genera síndrome de espalda fallida con dolor crónico y movilidad limitada. Casos de quistes discales pueden erosionar hueso circundante y generar inestabilidad segmentaria.

Prevención

Mantener hábitos saludables (ejercicio, control de peso, ergonomía) retrasa la degeneración discal. El tratamiento precoz de hernias discales sintomáticas y la rehabilitación postoperatoria reducen secuelas en discos vecinos. La asepsia en procedimientos de columna previene discitis infecciosa. Un seguimiento clínico-radiológico permite abordar protrusiones o inflamaciones discales incipientes antes de complicaciones mayores.

Conclusión Los trastornos de los discos intervertebrales, como la hernia y la degeneración discal, pueden causar dolor lumbar severo y limitar la movilidad. El manejo de estas condiciones se basa en terapias conservadoras, que incluyen rehabilitación, medicación antiinflamatoria y, en casos refractarios, intervención quirúrgica. Una evaluación temprana y un enfoque multidisciplinario son vitales para aliviar el dolor y mejorar la función, permitiendo al paciente retomar sus actividades cotidianas.

Referencia:
Spine Journal. (2021). Advances in Disc Disorders. Recuperado de https://www.thespinejournalonline.com/

Fuente 1:
NIH. (2022). Intervertebral Disc Degeneration. Recuperado de https://www.nih.gov/
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