Hace referencia a los efectos duraderos o permanentes de lesiones sufridas en cadera, fémur, rodilla, tibia, peroné, tobillo y pie. Incluye fracturas con consolidación defectuosa, roturas ligamentosas mal reparadas, inestabilidad articular crónica, pie equino, artrosis secundaria, neuromas dolorosos, entre otras. El daño se traduce en cojera, impotencia funcional parcial o total y en algunos casos dolor crónico. La rehabilitación tardía o el tratamiento inicial inadecuado exacerban estas secuelas, que a menudo exigen cirugías reconstructivas posteriores y prótesis de soporte.
| Tipos |
1. Consolidaciones viciosas de fémur o tibia, generando acortamiento o angulación. 2. Lesiones ligamentosas (rodilla, tobillo) con inestabilidad crónica y artrosis precoz. 3. Artrodesis de cadera mal tolerada, limitando la marcha. 4. Secuelas del pie (equino, calcáneo, valgo) tras fracturas del tarso y afectaciones tendinosas. |
| Síntomas |
Traumas de alta energía (accidentes vehiculares, caídas de altura) que lesionan estructuras óseas y articulares. Fijaciones internas inadecuadas, rehabilitación insuficiente o inmovilizaciones demasiado prolongadas. Falta de seguimiento postoperatorio o infecciones posquirúrgicas que deterioran la consolidación ósea. Trastornos vasculares o tabaquismo que perjudican la cicatrización. Sobrecarga temprana del miembro lesionado antes de la cicatrización adecuada. |
| Causas |
Claudicación, rengueo, acortamiento de la extremidad, inestabilidad al apoyar el pie, dolor en articulaciones afectadas (cadera, rodilla, tobillo). Deformidades como el genu varo/valgo o la torsión tibial aumentan el gasto energético para caminar. Dolor continuo con la carga de peso, imposibilidad de realizar carreras o subir escaleras, edemas residuales al final del día, y retracciones tendinosas en pie y tobillo que dificultan usar calzado normal. |
| Diagnóstico |
La evaluación de la marcha y la medición de la longitud de los miembros cuantifican acortamientos. Radiografías (en bipedestación) comparativas revelan deformidades angulares, pinzamientos articulares y artrosis secundaria. El TAC tridimensional o la RM proveen detalles sobre rotaciones óseas, afectación condral y ligamentos residuales. La exploración clínica determina la estabilidad articular, la fuerza muscular y el rango articular. Se exploran posibles secuelas vasculares o nerviosas asociadas. |
| Tratamiento |
Fisioterapia y reentrenamiento de la marcha son la base para recuperar la funcionalidad. En deformidades severas o pseudoartrosis, se recurre a la cirugía correctora con osteotomías y fijaciones estables. Los alargamientos óseos (método Ilizarov) corrigen acortamientos. Las inestabilidades ligamentosas persistentes pueden requerir reconstrucción ligamentosa artroscópica o a cielo abierto. Analgésicos y apoyo ortésico (plantillas, bastones) aminoran el dolor y facilitan la marcha. La reducción de peso corporal y ejercicios en piscina alivian la presión sobre articulaciones dañadas. |
| Complicaciones |
La artrosis temprana puede avanzar a un deterioro articular severo, requiriendo prótesis de cadera o rodilla. Las deformidades no tratadas generan desgaste desigual de las articulaciones, dolor crónico y dificultades en la vida diaria. La pseudoartrosis o la necrosis ósea pueden ocasionar inestabilidad permanente y riesgo de fracturas patológicas. La hipertrofia muscular compensatoria desalinea la mecánica pélvica-lumbar causando dolor lumbar secundario. La calidad de vida se ve mermada, y el paciente podría volverse dependiente. |
| Prevención | Realizar reducciones y fijaciones de fracturas siguiendo estándares ortopédicos, junto a una rehabilitación precoz. Monitorear la consolidación ósea con radiografías periódicas, corrigiendo complicaciones incipientes. Promover la educación en el paciente para el cuidado del miembro, el uso de muletas o bastones en fases tempranas. Evitar el sedentarismo prolongado, alternando con ejercicios supervisados para mantener la movilidad articular y la fuerza muscular. |
| Conclusión | Las secuelas de traumatismos en miembros inferiores pueden incluir inestabilidad articular, consolidaciones viciosas, limitación de la movilidad y dolor crónico. Son frecuentes tras fracturas de fémur, tibia o lesiones de ligamentos. La rehabilitación fisioterapéutica intensiva y la corrección quirúrgica, si procede, mejoran la funcionalidad y reducen la discapacidad. Un diagnóstico precoz de complicaciones como la pseudoartrosis o la infección ósea (osteomielitis) es fundamental para un manejo exitoso. Fuente: Giannoudis PV, et al. (2016). 'Fracture management and complications' en Injury. Court-Brown CM, et al. (2010). 'Trauma to the lower limb' en Journal of Bone & Joint Surgery. |
