Son las consecuencias permanentes o de larga evolución posteriores a fracturas, luxaciones, roturas tendinosas, nerviosas o musculares que afectaron el brazo, antebrazo, muñeca o mano. Entre ellas, rigideces articulares, consolidaciones viciosas, alteraciones sensitivo-motoras por lesiones de plexo braquial o nervios periféricos, contracturas, artrosis postraumática y debilidad crónica. El desempeño laboral y las actividades cotidianas pueden verse comprometidas por la limitación funcional y el dolor persistente, requiriendo en muchos casos ayudas ortésicas o reeducación postural.
| Tipos |
1. Rigidez post-fractura del codo o de la muñeca por inmovilización prolongada. 2. Parálisis o paresia tras lesión del nervio radial, mediano o cubital. 3. Falta de consolidación (pseudoartrosis) o consolidación viciosa (angulaciones). 4. Alteraciones de la mano (dedo en martillo, roturas tendinosas postrauma). |
| Síntomas |
Traumatismos directos (accidentes deportivos, caídas con apoyo en mano, golpes en tráfico). Instrumentación quirúrgica deficiente, inmovilizaciones inadecuadas. Falta de rehabilitación temprana o excesiva restricción del movimiento. Daños neurovasculares por tracción o seccionamiento (laceraciones, fracturas abiertas). Presencia de infección o necrosis que impide la adecuada regeneración tisular. |
| Causas |
Dolor y rigidez al flexionar o rotar el codo, déficit de prensión manual, hormigueos o insensibilidad en territorios nerviosos específicos, deformidades angulares del radio o cúbito, inestabilidad articular (luxaciones recidivantes). La pérdida de fuerza gripal, la inhabilidad para oponer el pulgar o la falta de extensión de los dedos señalan graves afectaciones tendinosas o nerviosas. El dolor crónico se reactiva al mover o cargar peso. |
| Diagnóstico |
La evaluación clínica detecta la amplitud de movimiento, la fuerza muscular, los reflejos y la sensibilidad. Radiografías del miembro superior comprueban la alineación de huesos, la presencia de pseudoartrosis o artrosis incipiente. La RM o ecografía musculo-tendinosa identifican roturas o retracciones. La EMG ayuda a discriminar lesiones nerviosas en plexo braquial o troncos periféricos. La historia de la lesión (fecha, gravedad) y los tratamientos previos completa la valoración. |
| Tratamiento |
Se fundamenta en la rehabilitación (fisioterapia, ejercicios activos/pasivos, fortalecimiento progresivo). Las órtesis estabilizadoras o correctoras se utilizan para mantener la posición articular favorable. En casos de mala consolidación, se recurre a la osteotomía correctora o fijación interna. Si hay roturas tendinosas sin reparación previa, la cirugía de reconstrucción o injertos tendinosos puede restaurar funcionalidad. Para lesiones nerviosas residuales, neurocirugía (injertos nerviosos) y reeducación sensitivo-motora. El control del dolor crónico se aborda con fármacos analgésicos o bloqueos. |
| Complicaciones |
La cronificación del dolor y la artrosis postraumática reducen la movilidad y la fuerza, limitando la independencia laboral. La pérdida de función de un nervio (ej. radial) acarrea parálisis de extensión (mano péndula), con impacto estético y funcional. La pseudoartrosis mantiene el segmento inestable, induciendo deformaciones progresivas. La atrofia muscular, la rigidez permanente o contracturas severas generan discapacidad y hasta la necesidad de cirugía repetida. |
| Prevención | Inmovilizaciones adecuadas y la rehabilitación precoz tras fracturas o cirugías evitan la rigidez y las deformidades. Uso de protectores en deportes de contacto, guantes y manguitos acolchados en trabajos de riesgo. Optimizar la técnica quirúrgica y vigilar signos de infección postoperatoria. Se recomienda una evaluación continua del paciente durante la fase de consolidación y la implementación de planes de fisioterapia personalizada según la evolución ósea y articular. |
| Conclusión | Las secuelas de traumatismos en miembro superior abarcan limitaciones de la fuerza, rigidez articular, deformidades residuales y neuropatías. Pueden resultar de fracturas de húmero, radio o cúbito, luxaciones de hombro o lesiones nerviosas (plexo braquial). El tratamiento integral combina cirugía reconstructiva, fisioterapia y terapia ocupacional para restaurar la función y la independencia en actividades diarias. La rehabilitación temprana es crucial para evitar rigideces y atrofias. Fuente: Ring D, et al. (2007). 'Upper extremity trauma: outcomes and management' en Journal of Hand Surgery. McKee MD, et al. (2014). 'Fractures and complications in the upper limb' en Journal of Orthopaedic Trauma. |
