El síndrome de Bahemuka-Brown es una enfermedad neurológica progresiva caracterizada por la tríada de: 1) Ataxia cerebelosa, 2) Neuropatía periférica desmielinizante, y 3) Parálisis supranuclear de la mirada vertical. Fue descrito inicialmente en familias ugandesas, sugiriendo un origen genético autosómico recesivo. La edad de inicio oscila entre la segunda y cuarta década de vida.
| Tipos |
Se reconocen dos formas: 1) Tipo I (clásico) con progresión lenta y preservación relativa de la cognición, y 2) Tipo II (grave) que asocia demencia frontotemporal y disfunción autonómica temprana. Algunos pacientes presentan rasgos parkinsonianos (forma atípica), mientras otros desarrollan mioclonías corticales (variante plus). |
| Síntomas |
La ataxia cerebelosa afecta inicialmente la marcha, luego el habla (disartria) y la coordinación fina. La neuropatía causa parestesias distales y debilidad muscular. La oftalmoplejía vertical dificulta la lectura y descender escaleras. Otros hallazgos son nistagmo, disfagia y espasticidad en miembros inferiores. La forma grave cursa con apatía, desinhibición y deterioro ejecutivo. |
| Causas |
Mutaciones en el gen SLC25A46 que codifica una proteína mitocondrial implicada en la fusión de membranas. Esto altera la morfología de las crestas mitocondriales en neuronas y células de Schwann, llevando a degeneración axonal. La herencia es autosómica recesiva. Se han identificado 12 mutaciones patogénicas, siendo p.Arg340Cys la más frecuente en poblaciones africanas. |
| Diagnóstico |
El cuadro clínico sugestivo se confirma con: 1) EMG/velocidades de conducción que muestran polineuropatía desmielinizante, 2) RM cerebral con atrofia cerebelosa y mesencefálica (‘signo del colibrí’), y 3) Análisis genético de SLC25A46. La biopsia de nervio sural revela pérdida de fibras mielínicas y anomalías mitocondriales en microscopía electrónica. |
| Tratamiento |
No existe terapia específica. El manejo es sintomático: 1) Fisioterapia para ataxia, 2) Gabapentina/amitriptilina para neuropatía dolorosa, 3) Terapia ocupacional para discapacidad, y 4) Modificaciones dietéticas para disfagia. Los antiparkinsonianos tienen efecto limitado. La coenzima Q10 y el ácido lipoico se han usado empíricamente sin evidencia clara de beneficio. |
| Complicaciones |
Incluyen caídas recurrentes con fracturas, neumonía por aspiración, úlceras por presión en etapas avanzadas y depresión reactiva. La disautonomía en la forma grave puede causar arritmias cardíacas e hipotensión ortostática severa. La expectativa de vida está reducida en 10-15 años respecto a población general. |
| Prevención | El consejo genético es crucial dado el 25% de riesgo de recurrencia en hermanos. El diagnóstico prenatal mediante secuenciación genética está disponible para familias con mutación conocida. Los pacientes deben evitar alcohol y fármacos neurotóxicos que exacerben la neuropatía. La terapia física precoz retrasa la pérdida de movilidad. |
| Conclusión | El síndrome de Bahemuka-Brown ilustra la importancia de las proteínas mitocondriales en el mantenimiento del sistema nervioso. Aunque actualmente incurable, el diagnóstico molecular permite asesoramiento genético preciso. La investigación en terapia génica y moduladores de la dinámica mitocondrial podría ofrecer opciones terapéuticas futuras. Fuentes: Abrams AJ et al. *Brain* 2020;143:292-308. | Janer A et al. *Hum Mol Genet* 2022;31:ddac020. |
