Consumo de sales hiposódicas y enfermedades crónicas.

Reducir la sal en la dieta es una de las medidas recomendadas en el Plan de Acción mundial para prevenir y controlar las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) 2013-2030, aprobado por la 66ª Asamblea Mundial de la Salud, en donde además se establece una meta voluntaria para la reducción del 30% en el consumo medio de sal/sodio en la población para el 2025, esencial para alcanzar el objetivo de reducir en un 25% la mortalidad prematura por ECNT, en las que se encuentran la hipertensión arterial, infarto agudo al miocardio, Accidente Cerebrovascular, Enfermedad Renal Crónica y cáncer al estómago.

Las metas actualizadas de la OPS para la reducción de sodio en alimentos procesados y ultraprocesados en la Región de las Américas se adoptaron en la reunión de febrero 2021 del Grupo Técnico Asesor de la OPS sobre prevención de enfermedades cardiovasculares a través de reducir la sal en los alimentos en toda la población.

Como alternativa a la sal común, la OMS indica que se pueden usar sales hiposódicas, tanto añadiéndolas discrecionalmente al cocinar o consumir alimentos. Estas sales alternativas contienen menos sodio que la sal común y suelen incluir cloruro de potasio (KCl), con o sin otras sustancias, a fin de obtener un sabor similar al de la sal común. La sustitución parcial del NaCl por KCl puede aportar ventajas con respecto a la sal común, más allá de la reducción del sodio, ya que la OMS recomienda aumentar la ingesta de potasio con los alimentos para reducir la presión arterial y el riesgo cardiovascular. Tener presente que concentraciones sanguíneas demasiado elevadas de potasio (hiperpotasemia) pueden ser perjudiciales, sobre todo en personas con insuficiencia renal, por lo que los pacientes deben contar con precisas indicaciones médicas y de nutricionistas y con periódicos controles. Fuente: OMS.

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