Aunque todos los entornos urbanos se ven afectados por retos amenazadores para la salud, los barrios marginales y los asentamientos informales suelen llevarse la peor parte debido a la poca seguridad de las viviendas, el saneamiento inadecuado, la inseguridad alimentaria y una creciente exposición a las inundaciones y el calor. Actualmente, 1.100 millones de personas viven en esas condiciones, cifra que previsiblemente se triplicará en 2050. Con la nueva guía publicada para las instancias decisorias, titulada Taking a strategic approach to urban health (Adoptar un enfoque estratégico para la salud urbana), la OMS propone ideas concretas para dar paso a una nueva era de acción en la salud urbana, respondiendo a la creciente demanda de soluciones integradas que aborden los retos en materia de salud y promuevan la salud ampliamente en los entornos urbanos. Se trata del primer marco completo de este tipo para ayudar a los gobiernos a planificar estratégicamente la salud urbana, integrando datos probatorios en las políticas y las prácticas.
La guía ofrece a los dirigentes, planificadores, asociados y comunidades nacionales y municipales un marco de colaboración, en todos los sectores y niveles, para construir futuros más justos, más saludables y más resilientes.
Todas las zonas urbanas presentan riesgos e inequidades en materia de salud: un estudio de 363 ciudades en nueve países de América Latina reveló diferencias en la esperanza de vida de hasta 14 años en los hombres y 8 años en las mujeres entre las ciudades más saludables y las menos saludables. En todas partes, los residentes de las ciudades se enfrentan a múltiples riesgos superpuestos: desde contaminación del aire y transportes inseguros hasta viviendas precarias, ruido y peligros climáticos. La contaminación del aire por sí sola provoca la muerte de unos 7 millones de personas al año y casi todos los habitantes de las ciudades respiran aire que no se cumple los valores de las Directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire. Fuente: OMS.
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