El absceso cerebral bacteriano es una infección focal del parénquima cerebral caracterizada por acumulación de pus rodeada por una cápsula inflamatoria. Es una emergencia neurológica grave que puede ocurrir por extensión directa de infecciones de oído, senos paranasales, dientes o por diseminación hematógena desde focos distantes. La formación del absceso produce edema, aumento de presión intracraneal y riesgo de daño neurológico irreversible.
| Tipos |
Se clasifican según origen en abscesos por extensión local (otitis, sinusitis, mastoiditis) y por diseminación hematógena (endocarditis, sepsis). Pueden ser únicos o múltiples, superficiales o profundos. Algunos casos se asocian a inmunosupresión y agentes atípicos. El pronóstico depende del tamaño, localización y velocidad de instauración del tratamiento. |
| Síntomas |
Los síntomas principales incluyen cefalea intensa, fiebre, vómitos, alteración del estado mental, déficit neurológico focal, convulsiones y signos de hipertensión intracraneal. La tríada clásica (fiebre, cefalea, déficit neurológico) está presente solo en una minoría de casos, lo que dificulta el diagnóstico temprano. El deterioro neurológico rápido sugiere absceso de gran tamaño o complicaciones como rotura ventricular. |
| Causas |
Las principales causas son infecciones locales (otitis media, sinusitis, infecciones dentales), bacteriemia secundaria a endocarditis o procedimientos invasivos, y traumatismos craneoencefálicos. Los agentes etiológicos más frecuentes son *Streptococcus*, *Staphylococcus aureus*, bacilos gramnegativos y anaerobios. En inmunocomprometidos pueden involucrar hongos o micobacterias. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en neuroimagen (TAC o RM con contraste) que muestra lesiones anulares con edema circundante. El análisis del pus obtenido por aspiración estereotáctica confirma el diagnóstico y permite identificar el agente causal mediante cultivo. Los hemocultivos y el examen del LCR pueden apoyar el diagnóstico, pero no sustituyen la imagen cerebral. |
| Tratamiento |
El tratamiento incluye antibióticos intravenosos de amplio espectro (ceftriaxona o cefotaxima + metronidazol ± vancomicina) y drenaje quirúrgico del absceso cuando es accesible. El manejo debe ser multidisciplinario, incluyendo neurocirugía. El tratamiento dura al menos 6-8 semanas y requiere control estricto de la presión intracraneal y monitoreo clínico e imagenológico. |
| Complicaciones |
Las complicaciones incluyen rotura del absceso hacia los ventrículos, meningitis secundaria, hidrocefalia, convulsiones y daño neurológico permanente. La mortalidad ha disminuido con tratamiento oportuno, pero sigue siendo alta si hay diagnóstico tardío o agentes multirresistentes. |
| Prevención | La prevención incluye el tratamiento adecuado de infecciones otorrinolaringológicas, dentales y la profilaxis antibiótica en cirugías craneales. En inmunocomprometidos, el control de infecciones sistémicas y la vigilancia clínica son fundamentales. |
| Conclusión | El absceso cerebral bacteriano es una infección neurológica grave que requiere diagnóstico rápido e intervención multidisciplinaria para mejorar el pronóstico y prevenir secuelas. Fuentes: CDC - Brain Abscess | UpToDate: Bacterial brain abscess in adults. |
