Los aneurismas micóticos secundarios a infecciones bacterianas son dilataciones anormales de arterias, como la aorta o vasos cerebrales, producidas por destrucción de la pared vascular debido a la diseminación de bacterias desde un foco infeccioso, comúnmente la endocarditis bacteriana. No deben confundirse con aneurismas congénitos ni infecciones fúngicas.
| Tipos |
Los más frecuentes son aneurismas aórticos abdominales, torácicos y aneurismas cerebrales secundarios a endocarditis izquierda. También pueden presentarse en arterias periféricas. Se clasifican en agudos o crónicos según la evolución, y pueden ser sintomáticos o detectarse como hallazgo incidental. |
| Síntomas |
En aorta: dolor abdominal o torácico, fiebre persistente, masa pulsátil, shock séptico en rotura. En cerebrales: cefalea intensa, déficit neurológico focal, signos meníngeos o hemorragia subaracnoidea. La fiebre es el síntoma más constante, junto con signos de sepsis y fallo multiorgánico en casos graves. |
| Causas |
La principal causa es la endocarditis bacteriana (por Staphylococcus aureus, Streptococcus spp., Salmonella spp.), con embolización séptica hacia vasos arteriales. Otras fuentes incluyen infecciones profundas, heridas penetrantes y bacteriemia prolongada en inmunodeprimidos. |
| Diagnóstico |
Imagenología (ecografía, angio-TC o angio-RM, ecocardiografía transesofágica), hemocultivos positivos, marcadores inflamatorios elevados y hallazgo de masa vascular infectada. En sospecha de aneurisma cerebral, se recomienda angiografía cerebral digital y estudio del LCR si hay signos meníngeos. |
| Tratamiento |
Antibioticoterapia intravenosa prolongada dirigida al germen identificado, cirugía vascular para resección o reparación del aneurisma en casos de alto riesgo de rotura, y tratamiento de la infección primaria (endocarditis). El pronóstico depende de la detección precoz y el control del foco infeccioso. |
| Complicaciones |
Rotura con hemorragia masiva, sepsis refractaria, shock, accidente cerebrovascular hemorrágico o isquémico, fallo multiorgánico y muerte. La mortalidad sigue siendo alta pese al tratamiento óptimo. |
| Prevención | Prevención de infecciones hospitalarias, control y tratamiento precoz de endocarditis y bacteriemia, vigilancia estrecha en pacientes con prótesis vasculares o cardíacas. No existe vacuna para evitar estos aneurismas. |
| Conclusión | Los aneurismas micóticos bacterianos son complicaciones graves de infecciones sistémicas, especialmente endocarditis, que requieren manejo multidisciplinario y detección temprana para evitar mortalidad elevada. Fuente: Brown SL, Busuttil RW, et al. 'Bacterial infectious aneurysms: the changing spectrum of pathogens.' J Vasc Surg. 1984;1(5):670-677. |
