La bacteriemia es la presencia viable de bacterias en el torrente sanguíneo detectada mediante hemocultivo. Puede ser transitoria (procedimientos dentales), intermitente (absceso sin drenar) o continua (endocarditis, catéter infectado). Desencadena respuesta inflamatoria sistémica que conduce a sepsis si no se erradica. Factores de riesgo incluyen edad avanzada, inmunosupresión, dispositivos intravasculares y brechas en la barrera mucocutánea.
| Tipos |
• Transitoria: minutos a horas tras actos como cepillado dental. • Intermitente: liberación periódica desde abscesos viscerales. • Sostenida: asociada a endocarditis, infección de prótesis vascular o catéter venoso central. Según fuente clínica se clasifica en comunitaria, nosocomial o asociada a atención ambulatoria; cada una con patógenos y perfiles de resistencia característicos. |
| Síntomas |
Fiebre >38 °C, escalofríos sacudidores, hipotensión y alteración del sensorio son manifestaciones comunes. La clínica depende de órgano origen: disnea y soplo sugieren endocarditis; dolor lumbar apunta a pielonefritis; erythema y supuración en sitio de catéter indican línea infectada. En ancianos puede presentarse con delirium o hipotermia sin fiebre franca. |
| Causas |
Procedimientos invasivos, catéteres intravasculares, neumonía, ITU, infecciones cutáneas y gastrointestinales. Staphylococcus aureus, Escherichia coli y Streptococcus pneumoniae representan más del 50 % de los aislamientos en series contemporáneas. La resistencia plasmídica (ESBL, MRSA) complica el tratamiento empírico inicial. |
| Diagnóstico |
Se obtienen al menos dos pares de hemocultivos de sitios diferentes antes de los antibióticos; cada frasco debe contener 8-10 ml para optimizar la sensibilidad. La positividad continua en frascos tanto aeróbicos como anaeróbicos sugiere bacteriemia real. Se complementa con PCR multiplex para identificar especies y genes de resistencia en <2 h. Las pruebas de imagen buscan el foco primario. |
| Tratamiento |
Antibioterapia empírica de amplio espectro administrada dentro de la primera hora: piperacilina-tazobactam o carbapenem + cobertura antigranpositiva con vancomicina o daptomicina en sospecha de MRSA. Ajuste dirigido por antibiograma al recibir resultados. La fuente debe controlarse: drenaje de absceso, retirada de catéter, desbridamiento óseo o cirugía valvular cuando sea necesario. |
| Complicaciones |
Sepsis, shock séptico, endocarditis valvular, abscesos metastásicos en cerebro o bazo, síndrome de dificultad respiratoria aguda y coagulopatía intravascular. La mortalidad hospitalaria oscila entre 12-25 % dependiendo del patógeno, resistencia antibiótica y prontitud del control de foco. |
| Prevención | Higiene de manos, técnica aséptica al insertar catéteres, retiro precoz de líneas innecesarias, profilaxis antibiótica en cirugías de alto riesgo y vacunación antineumocócica en poblaciones vulnerables. Programas de stewardship reducen resistencia y mortalidad. |
| Conclusión | La bacteriemia es una urgencia médica que requiere reconocimiento rápido, extracción adecuada de hemocultivos, antibioterapia precoz y control de foco. La mejora en prácticas de prevención y stewardship es clave para disminuir carga de enfermedad. Fuentes: Seifert H. Lancet Infect Dis 2022 · Surviving Sepsis Campaign 2021. |
