La borreliosis de Lyme es una zoonosis transmitida por garrapatas del género Ixodes que albergan espiroquetas del complejo Borrelia burgdorferi sensu lato. Tras la picadura, el microorganismo se disemina desde la piel al sistema linfático y tejidos profundos, provocando un espectro clínico que abarca desde el eritema migratorio hasta artritis crónica, carditis y afectación neurológica grave. La bacteria evade la respuesta inmune mediante variación antigénica de la proteína VlsE, persistiendo en reservorios tisulares y generando inflamación prolongada si no se trata.
| Tipos |
Fase localizada temprana con eritema migratorio solitario; fase diseminada precoz con múltiples lesiones cutáneas, meningorradiculitis y bloqueos auriculoventriculares de alto grado; fase tardía caracterizada por artritis intermitente de grandes articulaciones y encefalomielitis crónica. Las especies europeas (B. garinii y B. afzelii) muestran mayor tropismo neurológico y cutáneo, respectivamente, mientras que B. burgdorferi sensu stricto predomina en América. |
| Síntomas |
Se inicia con una pápula eritematosa que, en días, se expande formando un anillo concéntrico de más de 5 cm. Fiebre, mialgias, cefalea y adenopatías cervicales acompañan el cuadro en la mitad de los pacientes. En la fase diseminada aparecen paresias faciales, radiculalgias nocturnas y bloqueo AV de segundo o tercer grado que puede producir síncope. La artritis de rodilla se presenta en episodios autolimitados que duran semanas y se resuelven, para reaparecer meses después si no se instaura tratamiento antibiótico adecuado. |
| Causas |
La principal vía es la picadura de Ixodes scapularis en Norteamérica o Ixodes ricinus en Europa, vectores que adquieren Borrelia al alimentarse de reservorios como roedores y ciervos. La transmisión requiere una fijación de la garrapata de al menos 36 h. No se ha demostrado contagio persona-persona, pero la transfusión sanguínea se considera una vía potencial bajo investigación experimental. Los casos aumentan con la expansión del hábitat de las garrapatas impulsada por el cambio climático y la reforestación suburbana. |
| Diagnóstico |
En presencia de eritema migratorio típico, el diagnóstico es clínico. En etapas posteriores se emplea la estrategia serológica de dos niveles: ELISA IgM/IgG y confirmación con inmunoblot. La PCR en LCR o líquido sinovial se reserva para neuroborreliosis y artritis refractaria. La resonancia cardíaca permite valorar miocarditis en carditis de Lyme. La linfocitosis del LCR y la elevación de proteínas indican afectación meníngea. |
| Tratamiento |
Doxiciclina 100 mg VO cada 12 h durante 10-14 días para la fase temprana. Amoxicilina 500 mg cada 8 h en gestantes o niños menores. La neuroborreliosis y la carditis con bloqueo AV grave requieren ceftriaxona 2 g IV al día durante 14-21 días. La artritis recidivante se maneja con doxiciclina 28 días; si persiste, se administra ceftriaxona IV. La profilaxis post-picadura consiste en doxiciclina 200 mg dosis única dentro de las 72 h, cuando se ha comprobado que la garrapata estuvo adherida más de 36 h. |
| Complicaciones |
Artritis crónica deformante, encefalopatía vasculítica, neuropatía axonal sensitiva, bloqueo AV completo, atrofia acrodermatitis crónica de Afzelius y síndrome post-Lyme con fatiga, dolor y trastornos cognitivos que persisten meses después del tratamiento. Estas complicaciones impactan la calidad de vida y generan gastos sanitarios elevados. |
| Prevención | Uso de repelentes con DEET al 30 %, ropa clara y manga larga al transitar áreas boscosas, revisión corporal y retiro de garrapatas con pinza fina. Gestión ambiental: barreras de gravilla entre jardín y bosque, poda de maleza y control de poblaciones de roedores en zonas residenciales. Vacuna multiepítopo OspA está en fase III y podría brindarse en regiones de alta incidencia dentro de pocos años. |
| Conclusión | Reconocer el eritema migratorio y comenzar antibióticos precozmente evita la progresión a fases diseminadas y secuelas irreversibles. La educación sobre prevención y la vigilancia epidemiológica son pilares en el control de la enfermedad. Fuentes: Stanek G. Lancet 2012 · CDC Lyme Guidelines 2020. |
