Cloroprothixeno es un antipsicótico de la familia de las tioxantinas con potente efecto sedante y estabilizador del estado de ánimo. Actúa bloqueando receptores dopaminérgicos D1 y D2, así como receptores adrenérgicos y serotoninérgicos, lo que produce disminución de la agitación, la ansiedad y los síntomas psicóticos. Su perfil farmacocinético incluye alta lipofilia, biodisponibilidad del 70 % y semivida de eliminación de 12–15 horas, siendo metabolizado en hígado por citocromo P450.
| Tipos |
Se comercializa en comprimidos de 10 mg y 25 mg para administración oral, así como en solución inyectable de 5 mg/mL para usos agudos en entornos hospitalarios. Existen formulaciones de liberación prolongada que permiten dosificación cada 24 horas y mejoran la adherencia. Para pacientes con dificultades de deglución se dispone de jarabe con concentración de 2 mg/mL, facilitando ajustes de dosis pediátrica o geriátrica. |
| Síntomas |
Cloroprothixeno alivia la agitación psicomotora, las alucinaciones y delirios en esquizofrenia y psicosis maníacas, reduciendo episodios de violencia y comportamientos desorganizados. En ansiedad severa mejora la tolerancia al estrés y disminuye las palpitaciones, las sudoraciones y la tensión muscular. Clinicamente, los pacientes refieren sensación de calma y reducción del insomnio tras las primeras dosis. |
| Causas |
Está indicado en trastornos psicóticos agudos y crónicos, incluyendo esquizofrenia, psicosis maníacas y delirium tremens. También se utiliza como adyuvante en ansiedad grave y en control de náuseas y vómitos refractarios a otras terapias, gracias a su acción antagonista sobre receptores dopaminérgicos en el área postrema. Se reserva para casos con agitación severa o riesgo de daño. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico de indicación se basa en criterios DSM‑5 para esquizofrenia y trastornos psicóticos, evaluación clínica de agitación y uso de escalas de agitación (PANSS-EC, CGI). En delirium se confirma con evaluación neurológica y pruebas de laboratorio para descartar causas metabólicas. La respuesta terapéutica se monitoriza con observación directa y escalas de severidad aguda. |
| Tratamiento |
La dosis inicial oral recomendada es de 10–25 mg dos veces al día, ajustando según respuesta y tolerancia hasta 100 mg diarios divididos en 2–3 dosis. En situación aguda, la presentación inyectable administra 50 mg IV o IM cada 6–8 horas. Para formulaciones de liberación prolongada se utilizan 50 mg una vez al día, garantizando niveles plasmáticos estables. |
| Complicaciones |
Los eventos adversos más frecuentes son sedación profunda, hipotensión ortostática, taquicardia y boca seca. Puede provocar ganancia de peso, disfunción sexual y parkinsonismo por bloqueo D2. En uso prolongado existe riesgo de discinesia tardía y síndrome neuroléptico maligno, por lo que se recomienda monitorizar función motora y signos vitales. |
| Prevención | Para minimizar riesgos, iniciar con dosis bajas e incrementar gradualmente. Realizar control de presión arterial en ortostatismo y electrocardiograma para descartar prolongación de QTc. Vigilar peso corporal y perfil metabólico cada tres meses. En pacientes mayores, usar dosis mínimas y valorar reducción progresiva para evitar efectos cognitivos. |
| Conclusión | Cloroprothixeno ofrece una alternativa eficaz en el manejo de agitación psicótica y trastornos de ansiedad severa, con un perfil sedante destacado. Su uso responsable, con monitorización estrecha de efectos secundarios motores y metabólicos, maximiza beneficios terapéuticos y minimiza complicaciones. Fuentes: Stahl SM. *Essential Psychopharmacology* 4ª ed., 2021 • Leucht S et al. *Lancet* 2017;389:156‑167. |
