Se engloban aquí las obstrucciones congénitas a nivel de la unión pieloureteral, la unión ureterovesical, los uréteres dobles o ectópicos y otras variantes que alteran el drenaje de la orina desde la pelvis renal al uréter. Estas anomalías pueden provocar hidronefrosis, infecciones urinarias recurrentes y disfunción renal progresiva. Su gravedad varía: algunas se manifiestan con un hallazgo de hidronefrosis prenatal y otras debutan con dolor o infección en la infancia.
| Tipos |
• Estenosis pieloureteral congénita • Uréter ectópico • Duplicación ureteral con obstrucción parcial • Megauréter obstructivo La localización y la magnitud de la obstrucción determinan el cuadro clínico. |
| Síntomas |
Se deben a malformaciones en la embriogénesis del sistema colector renal. Factores genéticos, isquemia fetal o vasos aberrantes extrínsecos pueden contribuir. En casos de duplicidad ureteral, la inserción anómala predispone a obstrucciones o reflujo. Ciertas malformaciones son esporádicas, otras tienen un componente familiar. El resultado es un drenaje urinario deficiente que, de no tratarse, puede dañar el parénquima renal. |
| Causas |
La hidronefrosis prenatal es un indicador clave. En la infancia, se presentan infecciones urinarias, dolor en flanco, uropatía obstructiva con disminución del flujo urinario y distensión renal. En las niñas, un uréter ectópico puede provocar incontinencia continua. Muchos casos leves son asintomáticos y se detectan en ecografías de control. Sin intervención, se eleva el riesgo de deterioro renal e hipertensión arterial. |
| Diagnóstico |
La ecografía es esencial para detectar hidronefrosis o dilatación del uréter. La cistouretrografía miccional descarta reflujo vesicoureteral. El urograma por TC define el sitio preciso de obstrucción, y la gammagrafía MAG3 o DMSA evalúa el funcionamiento renal segmentario. En casos complejos, la pielografía retrógrada o anterógrada permite intervención diagnóstica y terapéutica simultánea. El diagnóstico posnatal confirma la extensión de la afectación observada en controles prenatales. |
| Tratamiento |
Los defectos ligeros se vigilan y pueden mejorar espontáneamente. Las obstrucciones moderadas o graves requieren reparación quirúrgica: pieloplastia para la unión pieloureteral, reimplantación ureteral en casos de uréter ectópico o duplicado, o resección del segmento estenótico. La cirugía endoscópica mínimamente invasiva es una opción en estenosis pieloureterales selectas. El tratamiento antibiótico profiláctico ayuda en las infecciones recurrentes. Es fundamental el seguimiento a largo plazo. |
| Complicaciones |
La obstrucción sin corrección conduce a insuficiencia renal crónica y riesgo de hipertensión. Las infecciones recurrentes fomentan cicatrices renales que empeoran la función excretora. Tras la cirugía, persiste el peligro de reestenosis, fuga urinaria o reflujo vesicoureteral secundario. Si hay detección tardía o negligencia en el control, se puede llegar a nefrectomía del riñón dañado. El pronóstico general mejora con la cirugía y la atención temprana. |
| Prevención | No se evitan directamente estos defectos, pero la ecografía prenatal rutinaria descubre hidronefrosis y sugiere estenosis pieloureteral o duplicación ureteral. El control infeccioso en la madre y la limitación de teratógenos reducen la incidencia de malformaciones. Una vez diagnosticada la uropatía, el seguimiento posnatal con ecografías periódicas y control de infecciones minimiza complicaciones. El asesoramiento genético puede ser de ayuda en familias con antecedentes repetitivos. |
| Conclusión | Las obstrucciones congénitas de la unión ureteropélvica o ureterovesical pueden causar hidronefrosis y daño renal progresivo. El diagnóstico prenatal por ecografía permite intervención temprana. El tratamiento incluye cirugía reconstructiva (pieloplastia) para aliviar la obstrucción y preservar la función renal. El seguimiento con estudios de imagen y pruebas de función renal es esencial para detectar complicaciones tardías. Fuente: Braga LH, et al. (2017). 'Congenital ureteropelvic junction obstruction' en Journal of Pediatric Urology. Peters CA (1995). 'Urinary tract obstruction' en Pediatric Clinics of North America. |
