El sarcoma de Ewing es un tumor óseo maligno poco común que afecta principalmente a niños y adultos jóvenes. Pertenece a la familia de tumores neuroectodérmicos primitivos y se caracteriza por translocaciones cromosómicas específicas, principalmente t(11;22)(q24;q12). Suele originarse en los huesos largos, pelvis o pared torácica, pero puede aparecer en tejidos blandos. Es un cáncer agresivo con alta tendencia a metastatizar, especialmente a pulmones, otros huesos y médula ósea.
| Tipos |
Existen varias variantes: (1) Sarcoma de Ewing óseo clásico (85% de casos), (2) Tumor neuroectodérmico primitivo extraóseo, (3) Tumor de Askin (afecta pared torácica), y (4) Sarcoma de Ewing atípico. Todos comparten la misma alteración molecular subyacente: fusión del gen EWSR1 con genes de la familia ETS (FLI1 en el 85% de casos). La clasificación actual incluye estos tumores bajo el término ‘Familia de tumores de Ewing’ por su perfil molecular común. |
| Síntomas |
Los síntomas más frecuentes incluyen dolor óseo persistente (a menudo nocturno), hinchazón localizada, fracturas patológicas, y masa palpable. Puede presentar fiebre, pérdida de peso y fatiga, simulando infección. En casos avanzados con metástasis pulmonares aparece disnea, mientras que la afectación vertebral puede causar déficits neurológicos. La localización pélvica suele diagnosticarse tardíamente por síntomas inespecíficos como dolor abdominal o disfunción vesical. |
| Causas |
La causa exacta se desconoce, pero el 95% de casos presentan translocaciones cromosómicas que fusionan el gen EWSR1 (cromosoma 22) con genes de la familia ETS (principalmente FLI1 en cromosoma 11). Esta fusión genera una proteína quimérica que altera la transcripción genética. No se han identificado factores ambientales claros, aunque existe leve predominio en caucásicos. La incidencia es de 1-3 casos por millón en menores de 20 años, con ligero predominio masculino (1.5:1). |
| Diagnóstico |
El diagnóstico requiere biopsia del tumor para estudio histológico (células pequeñas redondas azules con rosetas de Homer-Wright) e inmunohistoquímica (CD99 positivo en membrana). La confirmación molecular mediante FISH o PCR para detectar la translocación EWSR1-FLI1 es esencial. Los estudios de imagen incluyen radiografía simple (lesión lítica con reacción perióstica en ‘capas de cebolla’), RM local para evaluar extensión, TAC torácico para descartar metástasis, y PET-TAC para estadiaje completo. La biopsia de médula ósea es obligatoria en el estudio de extensión. |
| Tratamiento |
El tratamiento actual combina quimioterapia neoadyuvante y adyuvante (protocolos VDC/IE: vincristina, doxorrubicina, ciclofosfamida alternando con ifosfamida y etopósido) durante 6-12 meses, más resección quirúrgica completa cuando es posible. La radioterapia se reserva para tumores inoperables o márgenes positivos. En enfermedad metastásica se intensifica la quimioterapia y se considera trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos. Nuevas terapias dirigidas contra IGF-1R (como figitumumab) están en investigación. |
| Complicaciones |
Las complicaciones agudas incluyen neutropenia febril, síndrome de lisis tumoral y toxicidad cardíaca por antraciclinas. A largo plazo, los supervivientes pueden desarrollar segundas neoplasias (especialmente leucemias mieloides agudas), cardiotoxicidad, infertilidad, alteraciones del crecimiento y disfunción orgánica por radioterapia. Las metástasis (presentes en 25% al diagnóstico) son el principal factor pronóstico adverso, con supervivencia a 5 años que cae del 70% en localizado al 30% en metastásico. |
| Prevención | Al no conocerse factores de riesgo evitables, no existe prevención primaria. La detección temprana mediante evaluación de dolor óseo persistente en niños/adolescentes es crucial. Los protocolos de seguimiento post-tratamiento incluyen TAC/RM periódicas para detectar recaídas (80% ocurren en primeros 2 años). Se recomienda preservación de fertilidad antes de quimioterapia y monitorización cardíaca continua por riesgo de miocardiopatía tardía. |
| Conclusión | El sarcoma de Ewing representa un desafío oncológico que requiere abordaje multidisciplinario en centros especializados. Los avances en quimioterapia intensiva y cirugía han mejorado la supervivencia, pero la enfermedad metastásica sigue teniendo pronóstico reservado. La investigación actual se centra en terapias dirigidas contra las vías moleculares alteradas por la fusión EWSR1-FLI1. Fuentes: Grünewald TGP et al. Nature Reviews Disease Primers 2018;4:5. | Gaspar N et al. Journal of Clinical Oncology 2020;38(31):3560-3571. |
