Síndrome de Byler (colestasis intrahepática familiar)

El síndrome de Byler es la forma más grave de colestasis intrahepática familiar progresiva (FIC1), un trastorno autosómico recesivo causado por mutaciones en el gen ATP8B1 que codifica una proteína transportadora de fosfolípidos hepatocitaria. Se caracteriza por colestasis neonatal persistente que progresa a cirrosis en la primera década de vida, con prurito intratable y malabsorción grave.

Tipos

Existen tres subtipos de FIC1 según la mutación: tipo 1 (clásico, con enfermedad hepática aislada), tipo 2 (con diarrea secretora grave) y tipo 3 (con afectación pancreática). Algunas mutaciones menos severas causan colestasis benigna recurrente (BRIC1).

Síntomas

Los neonatos presentan ictericia colestásica, hepatoesplenomegalia y esteatorrea. El prurito intenso aparece hacia los 6-12 meses, con excoriaciones cutáneas. El retraso de crecimiento y las deficiencias de vitaminas liposolubles (A, D, E, K) son prominentes. Puede haber sordera neurosensorial en algunos casos.

Causas

Las mutaciones en ATP8B1 alteran la distribución de fosfolípidos en la membrana canalicular, provocando disfunción de la bomba biliar BSEP y acumulación de sales biliares tóxicas. Esto lleva a daño hepatocitario progresivo, fibrosis e insuficiencia hepática.

Diagnóstico

Se sospecha ante colestasis neonatal con GGT normal/baja. El análisis genético confirma mutaciones en ATP8B1. La biopsia hepática muestra colestasis canalicular, gigantocitos y posteriormente fibrosis en puentes. Los niveles séricos de ácidos biliares están muy elevados (>100 μmol/L).

Tratamiento

El ácido ursodesoxicólico puede mejorar parámetros bioquímicos inicialmente. El rifampicín y la colestiramina alivian parcialmente el prurito. El trasplante hepático es el único tratamiento definitivo, indicado cuando aparece cirrosis o fallo hepático. Requiere suplementación agresiva de vitaminas liposolubles y nutrición enteral hipercalórica.

Complicaciones

Incluyen cirrosis biliar secundaria, hipertensión portal, encefalopatía hepática y carcinoma hepatocelular. Las deficiencias vitamínicas causan ceguera nocturna (A), raquitismo (D), neuropatía (E) y coagulopatía (K). La malabsorción lleva a desnutrición grave y osteoporosis.

Prevención

El diagnóstico prenatal mediante análisis genético está disponible para familias con mutaciones conocidas. El asesoramiento genético es crucial dado el 25% de riesgo de recurrencia. La monitorización estrecha de complicaciones puede mejorar la calidad de vida pre-trasplante.

Conclusión El síndrome de Byler es una enfermedad devastadora que requiere manejo multidisciplinario. El trasplante hepático temprano mejora el pronóstico, aunque persisten desafíos en el manejo nutricional y de síntomas.

Fuentes: Bull LN et al. *J Hepatol* 2021;75:876-889. | van der Woerd WL et al. *Orphanet J Rare Dis* 2022;17:162.
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