Tumor maligno de la vejiga urinaria

El cáncer de vejiga es una neoplasia urotelial que se origina en el recubrimiento de la vejiga. La hematuria es la señal clínica más común. El tabaquismo y la exposición a sustancias químicas son factores de riesgo clave.

Tipos

– Carcinoma urotelial (transicional): ~90%.

– Carcinoma escamoso: Asociado a esquistosomiasis o irritación crónica.

– Adenocarcinoma: Poco frecuente (uraco).

Síntomas

El tabaquismo es el factor principal. Exposición ocupacional a aminas aromáticas (industria textil, tintes), arsénico, radioterapia pélvica previa, uso de ciclofosfamida y esquistosomiasis en zonas endémicas.

Causas

Hematuria indolora (macro o micro), disuria, polaquiuria, dolor suprapúbico en estadios más avanzados, obstrucción urinaria según la localización y tamaño del tumor.

Diagnóstico

Análisis de orina, cistoscopia con biopsia, resección transuretral (RTU) para diagnóstico y estadificación. Imágenes (TC abdominopélvico) para evaluar la infiltración y metástasis.

Tratamiento

– RTU de vejiga: Lesiones superficiales.

– Inmunoterapia intravesical (BCG): Prevenir recidivas en tumores no músculo-invasivos.

– Cistectomía radical: Tumores músculo-invasivos (T2+).

– Quimioterapia con cisplatino e inmunoterapias (pembrolizumab) en etapas avanzadas.

Complicaciones

Recurrencia local frecuente (especialmente en tumores superficiales), progresión a etapas invasivas, metástasis óseas, hepáticas o pulmonares. Toxicidades de BCG, cirugía radical y quimioterapia.

Prevención

Evitar el tabaquismo, limitar exposición a agentes químicos, tratar infecciones urinarias crónicas y la esquistosomiasis en regiones endémicas. Controles urológicos en poblaciones de alto riesgo.

Conclusión El tumor maligno de la vejiga urinaria suele presentarse con hematuria indolora, es decir, presencia de sangre en la orina, aunque también pueden aparecer síntomas irritativos como polaquiuria y disuria. El diagnóstico se realiza mediante cistoscopia, citología urinaria y estudios de imagen. Existen diferentes grados y estadios, desde lesiones superficiales hasta tumores infiltrantes del músculo vesical. El tratamiento incluye resección transuretral, instilaciones intravesicales de BCG o quimioterapia y, en casos avanzados, cistectomía radical con derivación urinaria. Un seguimiento estricto es fundamental para detectar recurrencias o progresión de la enfermedad.

Referencia:
UpToDate. (2023). Bladder Cancer. Recuperado de https://www.uptodate.com/

Fuente 1:
American Urological Association. (2022). Bladder Cancer Guidelines. Recuperado de https://www.auanet.org/
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