Tumor maligno del encéfalo

Los tumores cerebrales primarios incluyen gliomas (astrocitomas, glioblastomas), oligodendrogliomas, ependimomas y otros subtipos. Pueden ser de lento crecimiento (bajo grado) o muy agresivos (alto grado, como el glioblastoma).

Tipos

– Gliomas: Astrocitomas, glioblastoma, oligodendrogliomas, ependimomas.

– Meduloblastoma: Frecuente en niños (cerebelo).

– Linfoma primario del SNC: Asociado a inmunosupresión.

– Metástasis: Más habituales globalmente, pero no se consideran primarios.

Síntomas

Mutaciones genéticas esporádicas (p. ej., TP53, IDH1/2), síndromes hereditarios (neurofibromatosis, Li-Fraumeni), radiación craneal previa. La mayoría se originan sin causa identificable.

Causas

Cefalea persistente, crisis epilépticas, déficits focales (paresia, alteraciones sensitivas), cambios de personalidad, confusión, problemas visuales o auditivos, náuseas y vómitos al aumentar la presión intracraneal.

Diagnóstico

– Resonancia magnética (RM) con contraste: Prueba de elección.

– TC craneal: Soporte inicial en urgencias.

– Biopsia estereotáctica o resección quirúrgica: Confirmación histológica y estadiaje.

Tratamiento

– Cirugía: Resección lo más extensa posible sin provocar daños irreparables.

– Radioterapia: Fraccionada, radiosirugía estereotáctica según localización.

– Quimioterapia: Temozolomida (glioblastoma), regímenes PCV (oligodendrogliomas), etc.

– Terapias dirigidas: Bevacizumab, ensayo clínicos para tumores resistentes.

Complicaciones

Hidrocefalia, edema cerebral, crisis epilépticas, déficits neurológicos permanentes. La cirugía puede conllevar hemorragia, infecciones o secuelas motoras. La progresión tumoral terminal conduce a deterioro neurológico severo.

Prevención

No hay medidas preventivas concluyentes. Se recomienda evitar radiaciones craneales innecesarias y, en casos genéticos, seguimiento temprano.

Conclusión El tumor maligno del encéfalo se desarrolla a partir de células cerebrales o metastásicas provenientes de otros órganos. Dependiendo de su ubicación, puede generar síntomas como cefalea persistente, crisis epilépticas, alteraciones motoras o cognitivas. El diagnóstico se basa en la correlación clínica y estudios de neuroimagen, como la resonancia magnética, complementados con biopsia para la caracterización histológica. El tratamiento varía según el tipo de tumor, e incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia, así como cuidados paliativos en casos avanzados. Un abordaje integral y el seguimiento constante permiten mejorar la supervivencia y la calidad de vida.

Referencia:
MedlinePlus. (2023). Brain Cancer. Recuperado de https://medlineplus.gov/

Fuente 1:
American Brain Tumor Association. (2022). Malignant Brain Tumors. Recuperado de https://www.abta.org/
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