Aunque las agresiones a los niños están prohibidas en las leyes de la guerra, la realidad es que ellos son los que más sufren las consecuencias.
Más de 230 millones de niños viven en zonas afectadas por conflictos armados. Eso supone la escalofriante proporción de uno de cada diez niños en todo el mundo.
En la actualidad, países como Siria, Yemen, República Centroafricana, Sudán del Sur o Nigeria y Ucrania son los que más sufrimiento infantil concentran.
La agenda 2030 se compromete también con los niños: Las Naciones Unidas han adquirido un firme compromiso para proteger a la infancia. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible incluye por primera vez una meta específica centrada en poner fin a todas las formas de violencia contra los niños.
Niños y niñas, blanco de los ataques. Cada día, los niños y las niñas que viven en zonas de conflicto en todo el mundo se enfrentan a horrores indescriptibles. No están a salvo cuando duermen en sus casas o juegan al aire libre, estudian en la escuela o buscan atención médica en los hospitales. Desde asesinatos y mutilaciones, secuestros y violencia sexual hasta ataques a centros educativos y sanitarios, pasando por la denegación de la ayuda humanitaria que necesitan desesperadamente, la infancia se ve atrapada de forma alarmante entre las partes beligerantes. La infancia en el centro del conflicto. El Informe Anual del Secretario General de la ONU sobre los niños y los conflictos armados revela que la violencia contra los niños en los conflictos armados alcanzó niveles sin precedentes en 2024, con un aumento del 25 % en las violaciones graves en comparación con el año anterior. Las Naciones Unidas verificaron 41.370 violaciones graves contra niños, que afectaron a 22.495 niños y niñas en todo el mundo.
El mayor número de violaciones graves se verificó en Israel y el Territorio Palestino Ocupado (8.554), la República Democrática del Congo (4.043), Somalia (2.568), Nigeria (2.436) y Haití (2.269).
Los asesinatos y las mutilaciones siguieron siendo la violación grave más frecuente, y la sufrieron 11.967 niños. La mayoría de las víctimas sufrieron las consecuencias de artefactos explosivos, incluidos restos explosivos de guerra, minas y artefactos explosivos improvisados, así como de fuego cruzado y del uso de armas explosivas en zonas pobladas.
Reclutamiento y secuestro. Miles de niños fueron reclutados y utilizados por fuerzas y grupos armados para participar en combate o realizar tareas de apoyo. El drástico aumento de los casos de reclutamiento, secuestro y otras violaciones relacionadas pone de relieve los crecientes riesgos a los que se enfrentan los niños en situaciones de conflicto.
Violencia sexual relacionada con los conflictos. Las Naciones Unidas constataron un aumento significativo de la violencia sexual relacionada con los conflictos contra los niños y las niñas, incluido un incremento drástico de las violaciones en grupo. Las niñas se han visto desproporcionadamente afectadas, pero los niños también han sido víctimas de violencia sexual. Estas agresiones siguen sin denunciarse en gran medida debido al estigma, al temor a represalias, a la falta de servicios y a la preocupación por la seguridad de las víctimas.
Denegación del acceso humanitario. La denegación del acceso humanitario alcanzó niveles alarmantes en 2024. Las partes en conflicto atacaron convoyes de asistencia y personal humanitarios, impusieron restricciones de movimiento, interfirieron en las operaciones de
socorro y crearon barreras administrativas, dejando a los niños sin acceso a la atención sanitaria, la educación, la protección y otros servicios esenciales.
Ataques contra escuelas y hospitales. Las Naciones Unidas verificaron cerca de 2.000 ataques contra escuelas y hospitales en 2024, lo que convirtió estas instalaciones civiles esenciales en lugares cada vez más inseguros para los niños. Los ataques contra escuelas y hospitales, así como su uso con fines militares, siguieron obstaculizando el acceso de los niños a la educación y la atención sanitaria. La destrucción de infraestructuras civiles y los ataques contra instalaciones protegidas aumentaron aún más la vulnerabilidad de los niños en las zonas afectadas por conflictos.
Protección de los niños en los conflictos armados. Poner fin y prevenir las violaciones graves contra niños y niñas sigue siendo fundamental para el mandato de la Organización sobre los niños y los conflictos armados. Para proteger a la infancia, es necesario abordar las causas profundas de los conflictos, garantizar que los autores de las violaciones rindan cuentas por sus actos e invertir en iniciativas de protección, recuperación y reintegración de los niños.
Fuente: UNICEF
![]()


